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martes, 3 de marzo de 2009

La Voz Silenciosa: "Me hago viejo"

Texto de Jose Francisco Díaz Salado para El Alboroque Digital
Cada vez soy más consciente de ello. Empezó cuando algún joven me preguntaba o pedía algo y me decía: Por favor, ¿me dice usted la hora? O ¿Me da usted fuego? Ahí mi autoestima comenzaba a resquebrajarse. Pero lo superaba fácilmente. Porque decía, bueno es cosa de buena educación. Alguien a quien le han enseñado a ser correcto. Pero como cada vez era más frecuente pues ya como que empezaba a mosquearme.
Yo, en broma, siempre he dicho que tengo muchos años. Que cuando yo jugaba en la calle, jugaba solo porque no había ni chiquillos para jugar. Y que jugaba con Sara Montiel y Marujita Díaz.
Pero, la broma ya va convirtiéndose en una realidad que no se puede ignorar. Cada vez pienso más en mi infancia. En cómo se hacían las cosas antes y cómo se llevan a cabo ahora.
Compartí muchísimo tiempo con mi padre y con mi madre. En unas cosas con uno y en otras con otra. Con mi padre aprendí a jugar al fútbol con botones, a hacerme tanques con carretes de hilo, una vela y bandas elásticas de caucho, es decir, gomas. Un cañón con un tubo de aspirinas de aquellos de cristal y tapón de corcho. Agua, una pinza para sujetarlo, una pinza y un mechero para calentar el agua. Y todos tapados detrás de mi padre hasta que el vapor hacía saltar el tapón.
Y las salidas domingueras en familia. Y las reuniones alrededor de la mesa camilla, escuchando la radio. Y los moniatos. Y el brasero. ¡Dios mío! ¡Qué viejo me estoy haciendo!
Ahora con los móviles, los PDA, los ordenadores, la TDT y tanta y tanta tecnología. Ahora que todo el mundo tiene como mínimo moto. Con las calles llenas de coches. Las mismas que hace un montón de años se ocupaban para jugar al fútbol y cuando venía un coche recogíamos el balón y esperábamos a que pasara para seguir disputando nuestro encuentro.
¿Qué era mejor aquello o esto? ¿Alguien lo sabe? Esto es una escalada de la tecnología que siempre debe ser bienvenida. Lo único que echo en falta es aquellas horas, muchas, compartidas con los padres, los hermanos y los amigos.
Ahora andamos más como lobos solitarios. Cada uno por su lado y a los demás como que los zurzan. Aunque sea sin darnos cuenta.
Pero en fin. Es ley de vida. Lo llevaré lo mejor que pueda.
SED FELICES.

martes, 20 de enero de 2009

La Voz Silenciosa: "Corrección en el hablar"

Texto de Jose Francisco Diaz Salado para el Alboroque Digital
Bonhomía.
Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento.
Afabilidad:
Calidad de afable
Afable.
Agradable, dulce, suave en la conversación y el trato.
Es un ejemplo de seguir el rastro a una palabra y a sus relacionadas.
Realmente el diccionario sigue siendo una fuente de sabiduría. Lástima que casi nadie lo utilice. La excusa antes era que había que buscar en libros y manejarlos. Y que eso era pesado y farragoso.
Pero ahora no hay excusa. Sólo tienes que entrar en Internet y buscar en http://www.rae.es/ la palabra en cuestión. Y ya está, así de sencillo y así de fácil. Y si no está, no está. Pero si aún tienes dudas que van más allá de las propias palabras, es decir, nos sumergimos en el mundo de la construcción de frases comunes. Del uso indebido o no de ciertos giros. De la necesidad de saber algún gentilicio. O incluso el nombre de algún mandatario o capital, incluso, de un país… Ahí está el Diccionario del Español Urgente de la Agencia EFE. A su disposición.
Y también existen diccionarios de sinónimos y antónimos.
Es decir, si usted habla mal es porque quiere.
Pero si el que habla mal es un profesional. Y entiendo por tal el que ha cursado la correspondiente carrera y por eso está en un medio de comunicación con dedicación exclusiva y debidamente remunerado… no tiene excusa de ningún tipo. Si no sabe decir QUINGENTÉSIMO QUINCUAGÉSIMO QUINTO en lugar de 555, que busque el giro necesario para suplir su desconocimiento.
Pero cuando esta noche viendo el Real Madrid en su partido (frío por cierto, muy frío) de Copa de Europa o Champions Ligue como se le llama ahora y oigo que el comentarista, cuyo nombre ignoro, pero que intentaré averiguar dice que Martín Vázquez ha sabido pronunciar un nombre ruso gracias a su idiosincrasia, ya me revuelco en el cieno de la indolencia y me abandono a la más absoluta desidia, porque pienso que así jamás nuestros hijos y nietos sabrán hablar.
Si no hay ejemplo ni espejo donde mirarse, apaga y vámonos.
Por cierto:
Idiosincrasia.
Rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.
¿Vosotros entendéis algo? Yo, desde luego, no.
SED FELICES

sábado, 3 de enero de 2009

La Voz Silenciosa: "Personas importantes"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Me gustaría aclarar lo de personas importantes. Las hay que lo son, porque sí y las hay que cree que lo son, por tontería. Suya claro.
De los primeros muchos y anónimos, incluso reconocidos luego de dejar esta vida, pero que han hecho algo por los demás o para los demás.
También esos que de forma anónima se dedican a ofrecer el tiempo que les queda libre a los necesitados o a obras que no tienen publicidad, pero que hacen falta en esta sociedad en que vivimos. O los que tienen que dedicar el tiempo que les queda libre y el que le quitan al descanso porque tienen a su cargo algún familiar impedido que necesita de su atención y su cariño.
Esos son importantes. Son necesarios en nuestra sociedad y en el mundo entero.
Luego están los importantes tontos, los que presumen de sus coches, de sus casas, de sus posesiones, de sus joyas, de sus gimnasios, en fin de todos sus. Y he dicho los que presumen, no los que los tienen, que de esos hay muchos que se lo han ganado muy honradamente y tienen derecho. Y si no lo quieren compartir son muy dueños que a eso nadie obliga. La conciencia y poco más. Pedir sí, pero exigir no se puede. Pero son importantes sin vanagloriarse de ello y tratan a sus empleados con justicia, les pagan lo que marca la Ley e incluso tienen algún detalle con ellos. Más o menos, eso depende de cómo le hayan ido las cosas. Algunos ni eso, pero qué le vamos a hacer.
El caso es que esa era la vara que medía la importancia. Eso y la centralita en la oficina con varias líneas y un teléfono en cada habitación en la casa.
Pero ahora a todo eso hay que sumar otro modo de ser importante: El móvil. Quien más quien menos tiene uno. Por oferta, por compra, por regalo. Con precontrato, con pago por factura. Con un operador u otro o cambiando para ir consiguiendo terminales nuevos gratis. En fin, inmerso en la vorágine de los móviles. Algo impensable no hace muchos años. Si no estabas en casa cuando te llamaban, todo quedaba en suposiciones de en qué lugar podías estar y mucho menos saber cuándo volverías. Un recado, un postist y punto. Aunque si era en casa igual la mujer o los hijos, no se acordaban y sólo cuando sonaba el teléfono, se echaban manos a la cabeza y decían: “Anda. Te ha llamado fulano. Pero se me ha pasado decírtelo”. Y ya está.
Ahora no. Ahora la persona importante se mide también no por el número de móviles que tiene (que puede oscilar como mínimo en 4) sino por cuántos no atiende. Si tiene que atender como mínimo uno, el del trabajo, es que no es tan importante. Pero amigo, si se puede permitir no atender a ninguno y ni siquiera tener que llamar después, ese es IMPORTANTE.
Pero para mí es un Gili, porque no hay derecho. Si supiera los cabreos que agarramos los que necesitamos algo de alguien y no le da la gana de descolgar, se lo pensaría dos veces. Ah, y si encima tiene eso tan típico que dice: “Este es el contestador automático del número tal y tal y tal. Deje su mensaje y si se equivoca pulse almohadilla”. Mira, te pulsaba yo sobre la nuez, porque el establecimiento de llamada y la primera fracción ya no me la quita nadie de la factura. Así que señor IMPORTANTE, sea un poco más humano y conteste por favor. La próxima vez dejaré un mensaje que diga: “Soy el llamador automático de tal y tal y tal. Y tú eres un imbécil”.
SED FELICES

viernes, 26 de diciembre de 2008

La Voz Silenciosa: "Otra vez lo mismo"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en su sexta acepción que "Crisis" es: "Escasez, carestía". Y en la séptima: "Situación dificultosa o complicada".
Vistas así las cosas, me pregunto: ¿Estamos o no en crisis? ¿Quién está en crisis? Lo que me lleva a la conclusión de que si algo está claro es que, como siempre, todo depende de qué lado se miren las cosas.
¿Tiene el ciudadano medio escasez o carestía de algo? ¿Pasa por una situación dificultosa o complicada? Vamos a analizar un poco más. No podemos llamar escasez o carestía a la necesidad de suprimir gastos superfluos, o no necesarios, lo que nos lleva a enumerar cuántas cosas no entran en ese apartado, artículos de primera necesidad: Ropa, colegio, alquiler o hipoteca, luz, agua, gas.... Que siempre se ha dicho "que los fines de mes se pasan con un huevo frito y una barra de pan pa mojar".... Lo malo es que a como están los huevos, manda ídem. Y si tenemos unas pechugas guardadas en el frigo, pero que empiezan a tener un leve color amarillento más que rosado… pues recurrimos a la solución de siempre con esto o el pescado, chorrito de limón, murciano él, para disfrazar el sabor. Porque no es que estén malas, es que saben un poco distintas.
Pero, ¡oh sorpresa! Los limones están más caros que si compras unas pechugas frescas. ¿Será posible? Bueno, pues una latica de atún. ¡Otra sorpresa! Todo lo enlatado ha subido un montón.
Lo que nos lleva a la séptima acepción del diccionario del RAE: "Situación dificultosa o complicada". Porque los mayores estamos acostumbrados a pasar dificultades, pero nuestra prole no entiende aún todo eso de apretarse el cinturón.
Y hay quien dice el día 20 que ya está a final de mes. Pero, ¿y quién en esas fechas está al final del mes que viene? Eso es una situación dificultosa.
Entre gastos, hipotecas y otras gabelas, resulta que nuestro nivel de endeudamiento está en el límite.
Entonces, me admiro de que el hombre sigue siendo una fuente inagotable de sorpresas, que es capaz de sobreponerse a todo. Un ejemplo: unos agricultores han formado una agrupación, han montado unos supermercados de productos hortofrutícolas, creando unos puestos de trabajo y venden casi a la mitad de precio de lo que te cuesta en una tienda o gran superficie.
¿A que terminamos con los trabajadores ofreciéndose por la calle para ser contratados y pagados? ¿O quizá terminemos por el antiguo trueque que se realizaba antes de la aparición de la moneda?:"Yo te arreglo el grifo y tú me das una docena de huevos".
El caso es que nosotros, los trabajadores, consideramos que estamos en crisis, y el que está en el paro, más aún. ¿Durará esto mucho? Dios quiera que no. Y Dios quiera también que los que mandan, se pongan a la faena y arreglen este berenjenal. Y me da igual de qué color sean, porque al fin y al cabo, la política es sólo un cambio de caras de vez en cuando, pero al final todos somos parecidos. ¿O no?
SED FELICES.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La Voz Silenciosa: "Menos mal que es viernes"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Esta semana me he sentido vapuleado por las circunstancias. Entre la vuelta del puente y el número de accidentes, las subidas de los precios,... la bajada del barril del crudo, que no debe ser proporcional con los precios de las gasolineras, porque cuando sube, sube, pero cuando baja… ¿qué pasa? ¿Que no toca? Pues no debe ser así. Yo no he visto que la bajada haya sido equiparable al modo en que suben cuando el barril se pone por las nubes. Debe ser que ir para atrás ni para tomar carrera.
Pero el caso es que cuando echamos mano al bolsillo nos encontramos con que el dinero que tenemos vale menos. Y no menos, menos. No, bastante menos. Y hay quien dice: "Estoy a final de mes", y respondemos: "Pues yo estoy a final del mes que viene".
Y te sientas delante del televisor y dices, voy a ver qué ponen. Que como ahora hay más canales, pues hay más oferta. Ja, ja, ja. Se ve que el apagón digital se ha producido ya, pero en la mente de los que elaboran la oferta de la pantalla pequeña. Todo es repetido, todo son refritos, las películas las mismas de hace una semana, o como mucho del mes pasado.
Eso sí, una película que tenga, por ejemplo, una duración de una hora, te puede terminar ocupando dos de tu tiempo. Porque es tal la cantidad de publicidad que te colocan, que cuando vuelves no te acuerdas ni de qué iba la película siquiera.
¿Quieren más? La radio. Fórmula musical. Si nos fijamos, normalmente a la misma hora, las mismas canciones y en el mismo orden. Hombre, que hay programas que mezclan de forma aleatoria los temas. Menos mal que está Cadena Radio. Y ahí te puedes permitir disfrutar de buena música y buenos programas como La Caja de Pandora, o sobre la actualidad del cine.... Y esperen a septiembre, va a ser una bomba la programación. O eso, o deportes, o críticas punzantes y sangrantes de corte político según de qué bando se colocan. Con lo bonito que sería una información veraz y objetiva. Aunque eso siempre ha sido difícil.
Y digo yo, si nos aconsejan la ducha rápida, el ahorro con el lavavajillas, la lavadora completa siempre, el aire acondicionado por encima de 24 grados. Levanta el pie del acelerador. Consume menos…
¡Vamos a ver! ¡Que ya me cabreo! Que hay muchísima gente que no tiene de todas esas comodidades. Sí, mucha más de la que nos creemos. Que el lavavajillas y todo eso es un artículo de lujo. ¿Es que seguimos sin concienciarnos de que los privilegiados siguen siendo menos que los desfavorecidos? Que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y que nos empeñamos en ver los lujos que no podemos alcanzar y no vemos las necesidades que otros no pueden cubrir. O si no, diles a algunos padres (o padras como diría la ministra) que cuando sus hijos les pidan unas zapatillas o un chandal de marca, en qué forma le explican que son muy caros y antes hay que comer y sobrevivir. Quizá deberían invertir un poco más los gobiernos en educar a la juventud a ser más consecuente y a saber que con lo que ganan sus padres no les pueden dar todos los caprichos. Pero, como se los ponen a huevo en la tele y en cualquier sitio donde quepa la publicidad, pues ellos no lo entienden. Y deben entenderlo. Que a ese punto no llega la solidaridad que algunos preconizan y no le van a comprar la ropa a los hijos ajenos. Aunque algunos hay que hacen mucho más que eso. Pero esos, desgraciadamente, son los menos. Y, además, anónimos. Como debe ser.
SED FELICES

jueves, 4 de diciembre de 2008

La Voz Silenciosa: "Los glotones de la vida"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define al glotón como el que come con exceso y con ansia. Y todos sus sinónimos: goloso, voraz, comilón, tragón, hambrón, zampabollos y tragaldabas.
Pues hay quienes la vida nos la comemos como si fuéramos auténticos glotones. O, dentro de los sinónimos, el que más me gusta es el de tragaldabas, por su similitud con Goliat, aquel gigantón de El Capitán Trueno. Todavía me acuerdo, El Capitán Trueno con su cota de mallas, la bella Sigrid, reina de la Isla de Thule, y Crispín, el tímido muchacho que les acompañaba en todas sus aventuras.
Retomando el tema de hoy, muchos de nosotros somos tragaldabas de la vida. Y para que nadie se ofenda, aunque no hay motivo para ello, me pongo yo mismo como ejemplo.
Desde mi más tierna infancia –y juro que de eso hace mucho tiempo ya- siempre pensé lo mismo. Que cuando se está durmiendo no se vive y, por tanto, he pasado mi vida durmiendo máximo cuatro horas al día. Alguna vez no he tenido más remedio que dormir alguna más, pero no muchas, como máximo ocho. E incluso alguna que otra vez, eso sí cuando era mucho más joven, he pasado dos ó tres días sin pegar ojo. Luego un par de horas de sueño, una buena ducha y a seguir.
Y así, con este ritmo he ido devorando la vida. Y aún hoy sigo más o menos. Pero… puesto a pensar, cosa que cuando más me acerco a las cotas altas de la edad más ejerzo, me da por imaginar qué hubiera sido mi vida si la hubiera tomado a tragos algo más pequeños.
Os juro que me resulta difícil. Siempre he ido de un lado a otro con la máxima rapidez que me ha sido posible. Donde me han necesitado he estado y si no me han necesitado, me he aproximado por si hacía falta. El caso era y es estar a disposición de los demás. Mi duda es si lo he hecho por vocación o por afán de protagonismo.
Eso es devorar la vida, ser auténticos glotones. Y sin embargo de las cosas más sencillas, más cercanas, más humanas y más reconfortantes, he pasado a la misma velocidad, es decir, sin prestar atención.
Y hoy me arrepiento. Aunque he de confesar, que son momentos de reflexión que no suelen durar mucho, porque enseguida me acuerdo que tengo algo que hacer. Lástima, porque se me ablanda el corazón y me pongo murrio hasta hartarme.
La novia, la mujer, los amigos, los padres, los hermanos, los nietos… Todos son como puntos de avituallamiento, pero no metas, sólo eso o como mucho etapas.
Y cuando pasa el tiempo, te das cuenta, de que en pos de intentar conseguir o conseguir cosas importantes, te has ido dejando a tu paso las que no creías que tuvieran más interés que el justo y necesario.
Y te arrepientes, por Dios que te arrepientes. Y lo lloras internamente.
Lo malo es que ya no tiene arreglo, por lo menos pienso que para mí no lo tiene. ¿O quizá sí? Tendré que pensarlo en un descanso de mi ajetreo.
Si a ti que me estás leyendo, consigo explicarte lo suficiente este sentimiento. Si tú que estás prestando atención a lo que digo, te llega el mensaje que quiero darte, te pido algo. Si lo crees oportuno, lo tomas y si no… tú verás. Es tu vida después de todo.
Es mucho mejor poner freno a las apetencias de voracidad que te asaltan y comer de todo, pero en pequeñas cantidades. Saborearlo y paladearlo debidamente. Sólo de esa forma podrás apreciar, como en los buenos manjares, que lo importante no es la cantidad sino la calidad.
Y calidad, en nuestras vidas, hay mucha, sólo que no sabemos apreciarla, y cuando lo hacemos quizá es demasiado tarde.
Entonces, estamos solos. En esa soledad que un día llamé SOLEDAD EN COMPAÑÍA.
Que no os pase a vosotros si podéis poner aún remedio.
SED FELICES.

viernes, 21 de noviembre de 2008

La Voz Silenciosa: "Lo triste no es ir al cementerio,sino quedarse"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Frase leída en mi agenda. Y qué verdad es. El Cementerio es, sin duda, uno de los lugares más bellos y serenos del mundo. Sus mausoleos, sus tumbas con el mármol dominando aquí y allá. Las flores artificiales en los jarrones de múltiples formas. Ese color amarillento en sus vetas, causados por la intemperie. Puedes pasear por sus calles mirando a un lado y a otro y sentir la paz que se respira o entrar en las zonas más nuevas, en las que a modo de edificios de apartamentos, encuentras los nichos en que se indica en cada uno de ellos quién es el habitante que estará allí por toda la eternidad.
Frases de todo tipo, fechas, fotos. Sentimiento de recuerdos hacia los seres queridos por parte de los que quedaron fuera, aunque en cualquier momento estarán formando parte del censo de la ciudad mortuoria.
Haga sol o no, chispee o llueva..., es una sensación de dulce tristeza la que se vive. Es algo similar a cuando pasas por la puerta de una iglesia y, sin saber por qué, entras y te sientas en silencio, sin pensar en nada en concreto. El olor de incienso va penetrando en tu nariz y la luz, en principio tenue, se va volviendo más intensa conforme tus ojos se acostumbran a ella. Es una luz que chispea en algunos lugares concretos por efecto de las velas que en forma de mariposas están acompañando a una imagen, en la que algún feligrés ha depositado unas monedas y ha hecho una petición.
No hace falta, repito, ni rezar ni incluso ser católico. Es la sensación de paz y de serenidad lo que te llena el alma. Fuera quedan los ruidos y el maremágnum de gente que viene y va al trabajo o al paseo.
Y sin embargo, esos dos mismos sitios, en el momento en que tienes que ir porque algún familiar o amigo ha dejado de estar con nosotros, cambia como de la noche al día. Hay tres sitios en los que me siento incómodo y triste:Un tanatorio, una iglesia en unos actos fúnebres y un cementerio cuando acompañas a un difunto a su última morada.
Y son los mismos sitios, pero tu estado de ánimo no es el mismo, es como todo en la vida. No es el sitio, no son las personas que hay en un momento determinado en él, ni mucho menos a qué se dedica una empresa o un edificio. Es el qué haces tú allí, a qué has ido, qué motivo te ha provocado asistir a un sitio. Y eso es lo que cambia tu actitud y hace que no sea lo mismo ir a un cementerio, sino el tener que quedarte en él.
Eso si no te incineran. Yo quería que lo hicieran y esparcieran mis cenizas desde lo alto de la Torre de la Catedral. Hoy me lo estoy pensando porque sería hurtarle a la ciencia un cuerpo con el que poder, como mínimo, experimentar en aras de salvar a otro u otros seres humanos.
Habrá que tomar una decisión.
SED FELICES

viernes, 14 de noviembre de 2008

La Voz Silenciosa: "La soledad en compañía"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Sí, ya sé que soy un poco extraño muchas veces. Incluso si lo piensan por el título de esta sección "LA VOZ SILENCIOSA" pero quizá no sea yo el equivocado. La voz puede ser silenciosa y seguir escuchándose, como se puede estar acompañado y padecer del mal de la soledad.
La soledad aislada es dura, triste. No te queda más solución que gritarla a los cuatro vientos, contra las paredes de tu casa o comértela con patatas a pesar de que está llena de tierra y piedras y hace daño, mucho daño. Es una sensación de dolor profundo, áspero, lento y penoso.
La soledad se tiene, se produce por circunstancias ajenas a uno mismo o se gana. Nada es gratuito. Además hasta llegar a ella, has pasado por el dolor de la pérdida de algo o de alguien. Si es algo y material, se lleva los amigos, que después de todo no lo eran. Si es personal, arrancan un trozo de ti y ese vacío es difícil de llenar, difícil de taponar la herida que se ha producido.
Sabemos que es ley de vida, que tenemos que ir dejando por el camino personas queridas. Que ellos te dicen que si alguna vez sucede que se van antes que tú, que continúes tu camino, que tu felicidad está por encima de todo. Y tú lo intentas, por Dios que lo intentas, pero es un camino largo. Es un camino por el que vas encontrando siempre recuerdos, formas, momentos, músicas, poemas… Un casi poco que hace un todo que se puede tornar infernal. Que te quita el sueño, que no te deja centrarte en tu trabajo, que hay veces en que todo te da igual: Esa es la soledad sin remedio, la soledad sin nadie.
Pero existe otra soledad, si cabe más dolorosa, distinta, impensable. Es la soledad en compañía.
Ese día en que te das cuenta de que estás rodeado de gente, de familia, de amigos, que has conseguido estabilidad, que crees que tienes todo o por lo menos lo necesario. Y entonces quieres reclamar de los demás el espacio que crees que te corresponde.
Pero resulta que en aras de la consecución de todo lo material, has ido dejando atrás o a un lado a los seres que te rodean. Que por los errores que has cometido (porque casi todos cometemos errores, bueno todos sería más correcto) te pasan factura aun quienes no debían hacerlo, porque han sido beneficiarios de tu esfuerzo. Por la falta de tiempo y espacio. Esos que no les has dedicado, lo han ido llenando con sus momentos diarios y a ti te han ido dejando como un imposible, aunque no haya sido de forma premeditada.
Te has quedado aislado, luchando. Mirando al frente, sin perder el tiempo en una mirada siquiera furtiva hacia los lados y mucho menos hacia atrás. Siempre adelante, dejando en tu camino migajas sin recoger. Y cuando crees que estás en el final del camino, cuando esperas ser feliz y disfrutar de todo lo conseguido y seguir con tu ambición de ser algo más y de que los que te rodean sean mejores que tú… encuentras a tus costados y en tu espalda un vacío que has dejado atrás en tu prisa. No han sido capaces o no han querido simplemente seguirte.
Tú tienes una gran parte de culpa, diría que toda, por no haberte comunicado. Por no haber sabido compartir. La prisa, la velocidad, las ansias… ¡Puñetas! Sólo has logrado una cosa, y os juro que es terrible: Sentirte sólo en medio de la multitud.
Has conseguido lo que decía al principio: LA SOLEDAD EN COMPAÑÍA.
La más triste de las soledades, el no sentirte nada, el no ser nada, porque sólo eres poco menos que un grano de arena en un desierto. Y algunas veces un grano en el culo que molesta más de lo debido.
Si de algo sirve lo que yo pueda deciros hoy, no perdáis jamás de vista a quienes os acompañan en el trayecto. El viaje es de todos, y todos necesitan su parte en tu lucha, para sentirse alguien a tu lado. No permitas que no deseen seguir contigo y estén contigo pero sin ti. Y por supuesto, tú sin ellos.
LA SOLEDAD EN COMPAÑÍA ES LA PEOR DE LAS SOLEDADES.
SED FELICES.

viernes, 7 de noviembre de 2008

La Voz Silenciosa: "¿Hemos perdido también el sentido de la realidad?"

Texto gentileza de Jose Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Lo digo porque cuando me pongo, por las tardes, frente al televisor, no puedo reprimir mi sorpresa. Mi capacidad de comprensión ya creía que había sido superada. Pero resulta que no, que cada día compruebo que hay personas que son capaces de pensar en ofrecernos programas más y más disparatados. Algunos de ellos dejan entrever que hay quienes estudian al más mínimo detalle la reacción posible en los afectados: los televidentes.
También llego a la conclusión de que no sé si es que ellos piensan que una gran mayoría de los telespectadores somos imbéciles, o que, realmente lo somos.
El caso es que todo ese tipo de programas en que, como si de un circo romano se tratase, salen a la palestra los modernos gladiadores. Sí, esos periodistas, pseudoperiodistas o friquiperiodistas, que compiten no sólo en ver quién dice el insulto más grave hacia el oponente, sino que se esfuerzan por demostrarnos que las aulas de la Universidad debieron de pisarlas para alguna otra cosa distinta a estudiar. No es posible que una carrera universitaria como es periodismo o como se quiera denominar ahora, que ni falta que me hace saberlo, deje que pasen el filtro de los exámenes aquellos seres que no saben utilizar ni mínimamente el lenguaje español. Que no saben construir una frase correcta o, por lo menos, decentemente.
Y encima se permiten querer darnos lecciones de educación, de compostura, de equilibrio, o de no sé qué. Ellos y los moderadores, que normalmente son más friquis que los propios contertulios.
Allí tiene cabida todo tipo de famoso, famosillo o simplemente señor o señora que pueda presumir de haberse acostado con alguien realmente conocido. O de no haberse acostado pero decir que lo ha hecho. O haberlo soñado tantas veces que ha terminado por creérselo. Las locas historias del mundo de Mel Brooks no tienen nada que envidiarle.
Triste es tener que recordar que había programas con invitados cultos, correctos y que dejaban hablar al otro sin interrumpirle.
Digo yo que al igual que programas como el del Sr. García, hoy otros como el Sr. del Olmo o el Sr. Jiménez Losantos, compiten en algo muy usado en los medios de comunicación.
Es algo similar a esos coches de los que un 50% opina que son horribles y el otro 50% que son un alarde de diseño, innovación y buen gusto.
Es decir, que unos escuchan para decir que son maravillosos y los otros para disfrutar enfadándose porque piensan que son los seres más deleznables que existen en la faz de la tierra.
O un ejemplo más cercano quizá. Cuando mi padre me llevaba a la Plaza de Toros de Murcia a ver el espectáculo, en verano, los sábados por la noche: La lucha libre americana. Se cambiaban de maquillaje o de careta. Y el que un sábado era bueno al siguiente era malo o viceversa.
Y el público rugía tomando partido, sin saber, como era el caso de los críos como yo, que aquello era un puro circo y que los palos eran de broma.
Hoy somos como esos críos y nos siguen tomando el pelo. Espero que alguna vez nos consideren un poco mejor. Porque si no estamos arreglados. ¿De verdad hemos llegado a esta pérdida del sentido de la realidad?
SED FELICES.

viernes, 31 de octubre de 2008

La Voz Silenciosa:"¿Cuántas cosas somos capaces de hacer a la vez?"

"La Voz Silenciosa" es una colaboración de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Sí, así de sencillo. Se cuestiona si somos capaces de hacer al mismo tiempo, a la misma vez, para ser más concretos. Dicen que la mujer sí puede y el hombre no. Yo no creo que todo sea en esta vida una regla exacta. Deben existir las excepciones.
Y también los frescos. Sí, es más fácil decir que no se es capaz de hacer café y vigilar las tostadas, sin que el café se salga ni las tostadas se quemen, que intentarlo. ¿Y si lo hacemos y entonces nos quedamos con el encargo de fijo? Ah, amigo, eso es lo que no queremos.
No planchamos porque estropeamos la ropa o la quemamos. No fregamos porque se nos rompen los platos. No barremos porque… Venga ya. Eso son cuentos. Y el primero que los lleva a efecto soy yo, que no me quiero quedar fuera. Además, si mi santa me está escuchando, cosa más que probable, cuando vuelva a casa me la he cargado.
Pero, en serio, la mujer se ha visto desde siempre abocada a no tener más narices que llevar un montón de tareas, compaginando unas con otras. Corriendo de un sitio a otro.... La limpieza de la casa, la ropa, la plancha, la comida, los niños. Y vuelta a empezar. Que mira que es cansado. Pero no es lo malo lo cansando que sea, sino lo repetitivo que resulta.
Y nosotros siempre decimos: Ya, pero no tienes que madrugar. ¿Que no? ¿Y quién prepara el desayuno y lleva a los niños hasta el cole o hasta la parada del autobús? Haga frío o calor. Con ganas o sin ellas. Mala o sana. Es igual. Siempre ha sido la que ha cargado con lo pesado, farragoso y cansado. Es decir, lo llamado labores del hogar.
Y además, sin el aliciente, de ir después a tomar un café con los amigachos. O una cerveza al salir del curro.
Ahora ya no es así. Gracias a Dios. Ahora, la mujer trabaja, comparte con el marido. Y hay que decir que también el marido comparte con la mujer. Y poco a poco se va erradicando el sentimiento machista real. El que lleva a que la gandulería del uno provoca la sobrecarga de trabajo en la otra.
Hablo del cambio con todo el cariño del mundo. Aunque mi esposa me achaca que soy un machista, yo he comprobado que “machista a tope” sí que conozco muchos aún, pero, como siempre, es lo que se consiente. Yo quiero seguir, si me queda tiempo, intentando hacer tres cosas a la vez, que dos sé que soy capaz.
A ver si al mismo tiempo, consigo que me reconozcan que no soy tan gandul como me quieren hacer parecer algunas veces, esto dicho en tono de guasa. Que las mujeres reconocen siempre el esfuerzo que haces. Que tal y como están los tiempos, lo que hay que llegar y se está consiguiendo, es al “unisex”, es decir, la “mujer mujer” con su parte de “hombre” a pleno rendimiento. Y el “hombre hombre” con su fuerza y esa sensibilidad que lleva escondida, lanzada al exterior para demostrar que se puede seguir siendo hombre y mujer, haciendo cosas que siempre se han atribuido al sexo contrario. Es decir, el hombre en tareas del hogar y cuidado de niños. Y la mujer trabajando y realizándose, porque es capaz de muchas, muchísimas cosas.
Y encima, es el verdadero sexo fuerte. ¿Qué no? Yo no me jugaría ni un euro apostando lo contrario.
SED FELICES.

viernes, 24 de octubre de 2008

La voz silenciosa: "Mira que somos tercos"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital.
Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones. Y mira que somos tercos. Nos escondemos casi cuando nos equivocamos. Y sin embargo, es totalmente necesario caer en errores, porque de los errores siempre se aprende, no así de los aciertos pues de éstos solo nos vanagloriamos.
Pero lo que sí es cierto es que si no nos arriesgamos es fácil que no nos equivoquemos, claro que si no nos arriesgamos, tampoco podremos acertar y entonces no sabremos qué habría pasado si…
Y mirándolo bien, eso es triste. Porque pasar por la vida habiendo hecho sólo lo justo por miedo o por falta de decisión… Que no quiere decir que hay gente demasiado impulsiva, demasiado visceral. Pero hay otra que se mueve a impulsos del corazón y también es impulsiva. Quizá haya una pequeña diferencia, en un caso lo hacemos más razonadamente y a sabiendas de que nos vamos a dar un batacazo, el corazón nos avisa siempre. Y cuando lo hacemos a golpe de estómago o de testosterona… vamos de hueves que se llama vulgarmente, en ese caso nos saldrá bien o mal, pero vamos a ciegas. Es la típica arrancada del caballo, noble bruto, que va hacia delante porque no sabe ir hacia atrás.
Nosotros sí sabemos y quizá es bueno, pensar un poco en qué paso vamos a dar. Sopesar los pros y los contras y si la cosa anda igualada, arriesgarnos, ¿no? Pero hay que hacerlo, que muchos trenes sólo pasan una vez en la vida y no sólo es la escasez de viajes que nos ofrecen, sino que si no aceptamos subirnos, hay otro detrás y lo toma.
El mundo está lleno de “si hubiera hecho…” y de “no debía haber hecho…”, pero al fin y al cabo, eso es la vida.
Lo que importa es que lleguemos al final del recorrido y pongamos en cada lado de la balanza los aciertos y los errores. Si el fiel está en el centro, nos podemos dar con un canto en los dientes.
Pero, eso sí, con la conciencia limpia de haber hecho las cosas con buena intención. La mala baba es otra cosa. Para eso no necesitamos razonar, pero qué casualidad casi siempre acertamos… en hacer mal a alguien, el primero nosotros mismos.
SED FELICES.

viernes, 17 de octubre de 2008

La Voz Silenciosa: "Algunas cosas puedo asumirlas "

Texto gentileza de Jose Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Algunas cosas puedo asumirlas, aunque no entenderlas. Tolerarlas pero no quitarles importancia. No entiendo la violencia doméstica, no entiendo la violencia contra seres inocentes ni contra animales. No entiendo la intolerancia con los ancianos o con los niños, unos porque no saben y otros porque se han vuelto niños y saben menos que cuando tenían esa edad.
No entiendo el que una persona se ría de otra por que la considere inferior en conocimientos o físicamente, ni que se vuelva contra sus padres que han dado la vida por ellos, ni que algunos padres consideren que serlo les da derecho a abusar y ningunear a sus hijos.
Tampoco comprendo los desastres naturales. Los creyentes los achacan a castigos de Dios y los que no lo son lo atribuyen a venganza del medio natural que se vuelve contra quien lo maltrata.
A pesar de eso venga de uno u otro sitio, el caso es que hay siempre personas por medio que dejan esta vida para siempre y la desolación y el desastre para los que siguen vivos.
Ya empiezo a entender menos el ser que hace daño porque es, según los especialistas, su forma de ser. Es así y lo que hay que hacer es, si no se puede corregir su conducta, apartarlo de los demás porque supone un peligro.
Eso no se cumple, porque hay otros seres humanos que deben estar por encima de los que sufren y que administran la Justicia, que debe ser sagrada, a su antojo y manera y sin que nadie los corrija más que con un torpe pescozón, que no les supone nada.
Conductores que se dedican a hacer el imbécil por las carreteras, pensando en que si los denuncian y multan, es un aperitivo para ellos y que si les quitan puntos, siempre habrá algún necesitado que se los venderá y a él eso le resulta hasta divertido. Y si causan muertos, como normalmente llevan los buenos coches, los más potentes y los más protegidos, la mayoría de las veces quienes pagan las consecuencias son los otros, los que circulan con total respeto a las normas impuestas.
Pues de todo eso, se puede entender, tolerar, comprender, perdonar incluso.
Pero lo que de ninguna forma soporto, ni perdono, ni tolero es que unos animales disfrazados de personas en aras de un pensamiento independentista y nacionalista. En una lucha, según ellos, porque una lucha es entre dos y aquí solo hay unos que atacan y otros que no tienen ni idea en muchos casos de qué va el rollo.
Y quedan en el camino militares, niños, personas inocentes siempre y en todos los casos. Y ellos en lugar de estar en un zoológico para que les tiren como mucho cacahuetes, siguen diciendo que son políticos, que son luchadores por la libertad. Prefiero no decir todo lo claro que querría lo que pienso por respeto a los lectores que no tienen la culpa.
Y quiero dejar claro lo que pienso. Hay jóvenes con el kale borroka, que luego pasan a ser etarras en todo su esplendor asesino. Pero también hay quienes simpatizan con ellos y ayudan dentro de sus posibilidades, pero eso sí, sin mancharse las manos de sangre. Y luego otros que saben dónde están, quienes son, pero “no quieren meterse en líos”. Pues anda y que os den a todos por donde menos os guste. Y ojalá no haya ni humano ni divino que os perdone jamás lo que hacéis. No hay derecho. Sois simplemente unos asesinos, animales y salvajes. Mi deseo para todos menos para ellos.
SED FELICES.

miércoles, 8 de octubre de 2008

La Voz Silenciosa: "¿Cúal es en realidad nuestra edad?"

Texto gentileza de José Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital.
Según leí el otro día, la edad que decimos tener está relacionada con el calendario y la fecha de nacimiento, por supuesto. Sin embargo, parece ser que hay un desfase entre la edad biológica y la fisiológica. Me explico, o por lo menos voy a intentar explicar lo que leí.
Nuestro organismo lleva su propia marcha, su desgaste, podríamos decir mejor. Cada parte de nuestro cuerpo. Las células se regeneran. También los glóbulos rojos y los blancos. El alimento pasa por el estómago donde hay enzimas y ácidos que se regeneran constantemente. La piel, otra que tal, cambia cada equis tiempo. Y cada uno a su aire. Bueno a su aire no, por su lado, sería mejor decir.
Pero es así. Cada parte del cuerpo humano tiene una edad e incluso algunas partes del cuerpo han muerto hace mucho tiempo. No son las que nacieron con nosotros, por ejemplo los dientes de leche ¿los tendrá el ratoncito Pérez almacenados? Y otras muchas cosas que no voy a enumerar, porque ni soy un experto ni es el motivo de este pensamiento escrito.
Leo también, que cada vez se descubren más genes responsables cada uno y de forma independiente de muchas cosas. Los que no tienen miedo es porque les falta un gen. Los ludopatas tienen un gen que te lleva al juego. Y ahora se descubre otro que causa el cáncer de colon.
Si esto sigue esta marcha, dentro de poco, deberemos llevar un historial con todos y cada uno de los componentes de nuestro organismo. Y que cada vez se parece más a un PC. Todos son chips y partes independientes. Pero si una funciona mal, las demás a hacer puñetas. Una altera a las otras y algo que pueda parecer no tener importancia, desencadena un hundimiento total del cuerpo humano.
Total es una cáscara que nos prestan para pasear por este mundo, pero como algunos abusan de ella de forma excesiva, tienen posibilidades de que la vejez física llegue antes. Por ejemplo, los músculos se desarrollan cuando entrenamos y hacemos deporte, pero las articulaciones y ligamentos, no. Por eso tantos deportistas padecen artrosis o deformación en articulaciones.
El caso es que cuando veo que los estudios avanzan a esta velocidad, que la ciencia nos lleva en un Fórmula I a la investigación de cosas que ni imaginábamos, me entra el pánico.
Mira que si descubren que llevamos pilas en algún sitio del cuerpo y no lo sabemos. Unas baterías tan pequeñas que no las vemos pero que si se agotan se trunca nuestra existencia en este maravilloso mundo.
Pues yo casi prefiero que esto no avance tanto. Simplemente me da miedo.
SED FELICES.

jueves, 2 de octubre de 2008

La Voz Silenciosa: "A ver si descubren el gen del maltrato"

Texto gentileza de Jose Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
Sí. A ver si ya que están consiguiendo tantas cosas, científicamente hablando, que nos llevan a que hay genes para todos los gustos. Unos inhibidores, otros disparadores y otros causantes de males hasta ahora irreparables, descubren el maldito gen que hace a ciertas personas ser maltratadoras.
De palabra o de obra, que de las dos formas se causan daños. Y a veces, daños irreparables, dejando marcados de por vida a los pobres que los han padecido.
Pongo por ejemplo algo que creo que puede dar una idea, de lo que yo pienso al respecto. No me gusta, ni me ha gustado nunca tener un animal en casa, excepción hecha de mí mismo. No me gusta volverme un esclavo de un animal del tipo que sea al que hay que sacar, cuidar, alimentar y estar pendiente de él. Porque si no es para hacer todo eso, ¿para qué narices lo quieres? Te compras uno de trapo o de los tipo robot que cada vez hay más y listo. Pero además de todo eso, coartan tu vida ya de forma permanente. Y normalmente quien decide tenerlo debe ser consciente de que luego de cachorro se vuelve grande y que tiene una vida, que debe tener segura a tu lado, que para eso lo has traído a tu hogar.
Por otro lado, si tienes una casa con jardín o de con campo, pues el animal está disfrutando de la naturaleza aunque sea reducida, pero si vives en un piso, imagina lo que sería que a ti te metieran en una jaula. Por tanto, eso te lleva a la obligación de sacarlo a pasear, y a que haga sus necesidades. Y a la recogida de sus excrementos de la vía pública, porque los demás ciudadanos no tienen por qué sufrir a tu mascota.
Item más. Ya sabes que si está enfermo debes llevarlo al veterinario. También sus revisiones, vacunas, pastillas antiparásitos, etc. Etc.
Bien, pues cuando veo a alguien que maltrata a un animal, es algo que no puedo soportar. No entiendo que a un ser vivo, aunque no tenga alma, se le pueda hacer sufrir de forma gratuita. O que pague los malos humores de su amo o del que simplemente quiere divertirse un rato. Eso para mí no tiene ningún sentido y, por supuesto, ninguna justificación. Y que cada uno piense lo que quiera de las fiestas taurinas. Yo tengo mi opinión y me la callo, para que nadie se sienta ofendido.
Dicho todo lo anterior, si no soporto de ninguna forma estas injusticias con los animales, imaginad cómo me siento cuando es un niño, un ser físicamente inferior al otro, sea del género que sea, o un anciano.
Me da igual que sea mujer u hombre, hetero u homosexual, es que me trae al pairo su condición. Lo que no me da igual es que nadie sufra porque alguien abusa de él o ella, por que es superior física o mentalmente.
A todo eso hay que poner coto de la forma que sea. Ya vemos que no vale para nada el alejamiento, ni la prisión porque salen igual que entran. Y como no tienen arreglo vuelven a las andadas.
Por eso mi petición la elevo hasta donde alguien pueda escucharme. Hacia el cielo o hacia los científicos. Como creo en Dios le pido que ilumine a los investigadores. Y a estos les deseo el mayor de los aciertos.
Por favor, consigan aislar el gen del maltrato. Hay que eliminarlo como sea. Es mi deseo más ferviente. Ojalá lo consigan.
SED FELICES

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La Voz Silenciosa:"A modo de saludo"

Texto gentileza de José Francisco Diaz Salado para el Alboroque Digital
Mi saludo más cordial para Archena y para este blog, bautizado con un nombre tan usado en Murcia como El Alboroque. Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua alboroque es: “Regalo o convite que se hace para recompensar un servicio o por cualquier motivo de alegría”. Y para mí ha sido un auténtico regalo o convite, aunque me queda exagerado lo de recompensar un servicio. Más bien me decanto por cualquier motivo de alegría.
Y, en efecto, es un motivo de alegría que un gran amigo, al que hago responsable de mis inicios más o menos serios en los medios radiofónicos, haya tenido la amabilidad de colgar en su blog mis “a modo de comentarios” que, cada noche, de lunes a viernes, leo en mi programa de Cadena Radio “La Voz Silenciosa”.
Hace ya una década, cuando mi compañero y amigo Javi y un servidor, en compañía de Mateo Párraga y Antonio Castillo comenzamos a emitir un programa en Radio Levante, conocimos a Juan Pío Abenza. Nos lo presentó precisamente Mateo y de su mano nos introdujimos en un mundo para nosotros nuevo, pero al que queríamos aportar un proyecto de programa, en el que combinábamos humor con referencias al buen comer y beber.
Mateo Párraga, sumiller, se ocupaba de la parte de comida y bebida. Antonio Castillo, genial humorista y profesional contrastado, nos deleitaba con sus imitaciones. Y nosotros dos, Javi y Jose, intentábamos acompañar a estos dos monstruos.
Pero, hete aquí, que de los cuatro que iniciamos aquel programa, que ni siquiera recuerdo cómo llamamos, en muy poco tiempo quedamos sólo dos. Pero, eso sí, acompañados de Juan Pío Abenza. Él nos ayudó a buscar la sintonía (aún hoy sigue siendo la misma) y cuando los que quedamos comenzamos a hacer de las nuestras, ante el pasmo de José Luis Escandel que nos llamaba en tono jocoso “jos de puta”, Juan Pío no tuvo más remedio que exclamar “esto es una jaula de grillos”. Y el programa quedó bautizado por una persona tan importante para nosotros como era el Sr. Abenza.
José Luis, el divino calvo como le llamábamos nos demostró un cariño inmenso también y nos fue enseñando junto a Juan Pío, los entresijos de la radio. Aún más, nos llevó a la televisión. Hicimos nuestra primera incursión en el Canal 47 de Hellín, donde teníamos una sección semanal que grabábamos en Murcia y él llevaba a su programa “Así es, así somos”. De la repercusión que tiene la televisión nos dimos cuenta cuando fuimos a Hellín y nos encontramos con que el 50% nos admiraba y el otro 50% no podía vernos. Tuvimos incluso un encontronazo más bien serio con el Diario de Hellín, del que salimos más o menos airosos, pero dañados moralmente.
Como comprenderán esto nos unió al grupo muchísimo y esa amistad ha perdurado en el tiempo, como todo lo que es sincero y leal. Y hoy aunque estemos tiempo sin vernos, mantenemos el contacto. Los hijos del Sr. Abenza nacieron cuando el programa ya era una realidad y crecieron junto con él.
Hoy "Jaula de Grillos" está consolidado y cuenta con una gran audiencia, en SoloRadioMarca. Colaboramos en TVMurciana, hacemos presentaciones y galas, participamos en la selección de jóvenes artistas de la región y de fuera de ella, también en la elaboración de las viñetas de Los Grillos en el diario Nueva Línea. Y muchas más cosas.
Todo esto seguimos diciendo que se lo debemos a esas dos personas: Juan Pío Abenza y José Luis Escandel, aparte de que nos hemos esforzado por mejorar en nuestro hobby radiofónico.
Si algo tenemos para presumir es que hacemos lo que nos gusta y, además, cobramos por ello. Aparte de nuestro trabajo fuera de los medios de comunicación, Javi canta con Jubón y Trova, un magnífico grupo autor de la música de la canción “Mi tierra es Murcia”, cuya letra pertenece al Ilmo. Sr. D. Antonio González Barnés y también han musicado “El Entierro de la Sardina” de José María Galiana.
Yo, el grillo Jose, hago teatro con la compañía de Elvira Pineda y haciendo realidad un sueño de hace muchos años, comencé con un programa en Cadena Radio al que puse “La Voz Silenciosa”. De ahí, del comentario que a diario escribo y leo a mis oyentes, Juan Pío ha querido que sea una colaboración para este magnífico blog, del que yo era asiduo.
Hoy me siento muy orgulloso de estar incluido en él y de que haya alguna cosita mía dando vueltas por el mundo.
Mi agradecimiento a todos los lectores de este Alboroque Digital y mi cariño más sincero para mi gran amigo Juan Pío.

Nota de la redacción ( o sea, Juan Pio):
José Francisco, gracias por esas palabras tan hermosas. Hoy me has regalado algo más que un escrito, me siento orgulloso de tener AMIGOS como tu, como Javi, como nuestro querido Escandell del que tampoco me olvido a pesar de la distancia en el tiempo. Aquella etapa de Radio Levante fue especial, el saber que el tiempo ha consolidado nuestra amistad es motivo de orgullo, y aún más haber visto como habéis conseguido uno de vuestros sueños, el triunfar en los medios de comunicación y de las artes. Para mi, ya te lo dije un día, es un lujo poder decir a todos que "los Grillos" son mis AMIGOS. Y por supuesto, otro lujo contar contigo aquí en el Alboroque Digital, lo que a su vez considero es un regalo que ofrecemos desde este diario digital a todos los lectores del mismo.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La Voz Silenciosa: "¿De verdad estás convencido?"

Texto gentileza de Jose Francisco Díaz Salado para el Alboroque Digital
¿DE VERDAD ESTÁS CONVENCIDO?
Me refiero a convencido de lo que haces. A realmente seguro de que toda tu vida es lo que siempre has deseado. Que el presente es el que anhelabas y que el futuro que se presenta ante ti y los tuyos es el ideal.
¿Difícil, verdad? Pero no tanto. Mi opinión -y es sólo eso, mi opinión- es que vivimos tan sumamente deprisa, que quemamos los días y los meses y los años. Es llegar, alcanzar, conseguir. ¿A dónde? ¿Qué? Lo que nos dicen, lo que vemos, lo que tienen los demás. ¿Eso es la felicidad? ¿En serio?
No es mi intención criticar a quienes viven de una forma u otra. Yo sólo quiero dejar constancia de mi experiencia en la vida. Ya son años suficientes como para poder opinar.
Y cuando hablo de errores lo hago de los míos, que no de los demás. Eso que conste. Pero si a alguien le puede valer para reflexionar que lo haga. Aunque el refranero español es sabio y dice: “Nadie escarmienta en cabeza ajena”.
Cuando eres niño, estás deseando dejar de serlo. Dejar de estudiar y empezar a trabajar y ser algo. Ganarte tu sustento. No depender de tus padres. Luego quieres enamorarte y estás completamente convencido o convencida de que la persona que aparezca será la de tus sueños y la definitiva. Pero en todo eso vas a la carrera, al galope. Lanzado en pos de tu futuro.
Luego empiezas a frustrarte. La vida es como ese viaje que planeas con tanto detalle y con mucho cariño, que lo imaginas maravilloso y bonito, delicioso, bucólico, para recrearte en él cada instante. Luego cuando lo inicias, te das cuenta de que no todo se corresponde con lo ideado, con lo planeado y sufres una decepción tras otra.
No. La vida ha de tomarse como el viaje improvisado. Tienes que estar preparado para aceptar todo lo que venga y como venga. Y así, cada vez que te encuentres con algo distinto a lo que cuadra con tu imaginación, lo podrás aprovechar y disfrutarlo. Y aprenderlo. Y añadirlo a tu experiencia.
Encontrarás cosas buenas, malas y regulares. Aprende siempre de las malas, toma de ellas lo que puedas añadir a tu experiencia. Las regulares intenta torearlas lo más posible, porque te darán el fondo necesario para esa carrera que emprendiste. Y las buenas disfrútalas, como si fuera lo último que vas a hacer en la vida.
Porque después de todo, nunca sabes cuándo llegará ese día último. Porque cuando nacemos firmamos una letra. Y esa letra tiene un vencimiento. Nosotros no sabemos qué día, mes y año lleva escrito. Pero cuando haya vencido, no puedes negarte a pagarla.
Y qué triste sería si cuando ese día llegue, no hemos aprovechado hasta lo más nimio, hasta el detalle y el momento más insignificante de esta vida.
SED FELICES.

viernes, 12 de septiembre de 2008

La Voz Silenciosa: "Hay que saber perder"

"La Voz Silenciosa" es una colaboración para el Alboroque Digital de Jose Francisco Diaz Salado
Inauguramos hoy una nueva sección en el Alboroque Digital denominada "La voz silenciosa". Se trata de un hueco para la reflexión y los pensamientos sobre los asuntos más variados de la vida, un trabajo que va a dirigir y realizar una persona que para mi es todo un lujo y a la vez placer contar con su colaboración: Hablo de mi gran amigo José Francisco Diaz Salado.
José Francisco Diaz es ante todo un gran amigo, una gran persona, alguien que sabe y valora como nadie lo que es la amistad entre las personas aunque pasen años sin que podamos vernos por motivos lógicos de la vida, pero que cuando lo encuentras parece como si fuese ayer mismo la última vez que hubiesemos estado juntos.
A José Francisco tuve la suerte de conocerlo hace ya 10 años en mi etapa profesional de Radio Levante en Murcia, en aquel entonces comenzó allí lo que hoy es uno de los programas de radio de mayor audiencia de la frecuencia regional "Jaula de Grillos", el cual se emite la mañana de los sábados en Solo Radio Marca de Murcia. Es además Director de Castings del programa "Jóvenes Talentos", una plataforma de promoción de nuevos valores en distintas disciplinas artísticas (canción, baile, variedades y presentadores) organizada por el colectivo Jóvenes Artistas y Creadores de la Región de Murcia, además de ser presentador de múltiples eventos.
Los archeneros lo pudieron conocer en las pasadas fiestas patronales del Corpus, ya que fue presentador del Concurso "Archena busca una estrella".
Hoy tengo la suerte de contar a partir de ahora también con su aportación en el Alboroque Digital, es sinceramente un regalo para quien ésto escribe y espero lo sea también para todos los lectores.
Sólo me queda darle la bienvenida y que ustedes lo disfruten.

"HAY QUE SABER PERDER", por Jose Francisco Diaz Salado
Desde muy pequeñitos nos enseñan a eso. A que hay que tener espíritu de competición. Hay que salir a ganar pero hay que saber perder. Nos tenemos que acostumbrar a sufrir. Porque la vida que nos espera luego, fuera, es dura y hay que estar preparados. Hay que saber renunciar, aun a sabiendas de que podríamos tener lo que queremos. Debemos ir por el camino recto. La vida de un niño hasta su adolescencia es semejante a la de un árbol. Hay que ponerle unas guías que le acompañen en el crecimiento para que no se tuerza.
Eso por lo menos era lo que nos enseñaban entonces. También nos educaban en lo que llamaban urbanidad y buenas costumbres. Ayudar a cruzar una calle a una persona mayor o impedida. Llevarle los paquetes. Ceder el lado de dentro de las aceras a las personas de más edad. Saludar en cualquier sitio al entrar y despedirnos al salir. Ceder el paso y el asiento. Y siempre perdiendo a favor de los demás, como debe ser.
Y eso se arraiga en la persona. Y sale durante toda la vida. Si practicas deporte, sabiendo que sólo uno es el vencedor y los demás no es que pierdan es que no ganan. Y felicitas al vencedor y saludas con cortesía y con una sonrisa aunque llores interiormente por la derrota.
Luego en los estudios, sigues aplicando esta educación y utilizas la fuerza de voluntad y la renuncia en pos de sacar unas notas cuanto menos decentes.
Y cuando todo eso ha pasado, ahora que ya no hay que prestar el servicio militar, que te partía la vida por la mitad, te lanzas en busca de trabajo (o de lo que sea para poder vivir) y sigues viviendo de tus progenitores porque no hay narices a hacerlo por tu cuenta.
Y resulta que aunque tengas un buen trabajo (que ya es difícil, recemos por lo menos con que dure la empresa en pie) y tienes tu hipoteca, tu familia, tus hijos, tu coche y tu todo. Cuando crees que has vencido en la lucha cotidiana, te viene una crisis como esta de ahora y a tomar viento, todo lo que has conseguido.
Y claro, no es tan fácil poner buena cara y decir: hay que salir a ganar y saber perder.
Porque casi viene mejor otra frase que también me decía mi padre: Estoy tan acostumbrado a perder que me molestaría ganar.
SED FELICES