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lunes, 30 de marzo de 2009

Archena:La antigua archivera municipal, Pachi Amorós, ha sido la primer mujer pregonera

La historiadora y antigua archivera municipal de Archena, Pachi Amorós, en su pregón oficial de la Semana Santa de Archena, hizo un exhaustivo y muy preciso recorrido por la centenaria historia de la Semana Santa de Archena, el festejo popular más antiguo y celebrado de este municipio de la Vega Media murciana.
Reconoció en su pregón su condición profesional y que no había vivido la Semana Santa archenera, y así destacó que “es evidente que por mi profesión y vocación me corresponde hacer un pregón histórico, y que no puedo emocionarme con recuerdos de infancia de la Semana Santa archenera. Pero sí quiero transmitiros mi espíritu procesionista y mis orígenes cofrades. Mi padre ha sido durante veinte años tesorero de la Cofradía del Prendimiento, de Cartagena, mi hermano, marido, hijos y por supuesto, yo misma, hemos procesionado con los californios y las primeras guerras dialécticas que recuerdo, han sido para defender mi Cofradía frente a mis primos, la mayoría de ellos marrajos”.
Todos los asistentes al pregón inaugural de esta Semana Santa 2009 alabaron la intensa y extensa labor de la antigua archivera municipal de documentar los orígenes y el transcurrir histórico de este festejo popular y religioso archenero. Principalmente se centró en todo el siglo XX, donde más datos existen documentados, aunque también subrayó la existencia de cofradías en Archena, durante el XVII.
Destacó también uno de los actos más famosos y peculiares de la Semana Santa archenera y es el del Desenclavamiento del Viernes Santo por la tarde. Dijo que por antiguo y haberse conservado desde hacía siglos, cuando surgió como auto sacramental, era digno de subrayarlo.
Por último, aplaudió y homenajeó la labor de las mujeres en los desfiles procesionales, no sólo por su participación e integración como estantes en algunos tronos concretos, sino incluso en la formación de hermandades o Cofradías completas como penitentes y también portadoras de pasos, tal es el caso del de la Verónica.
No pasó tampoco por alto la labor de algunas mujeres y hombres de Archena que gracias a sus esfuerzos y tesón han hecho posible que esta semana popular y festiva haya cobrado fuerza año tras año. Actualmente está calificada de Interés Turístico Regional.

Si deseas leer el texto integro del pregón de la Semana Santa de Archena 2009 pronunciado por Pachi Amorós, pincha el siguiente enlace:
TEXTO INTEGRO PREGON SEMANA SANTA ARCHENA 2009

sábado, 31 de enero de 2009

Comercio y profesiones de Archena en el siglo XVI

Como ésta podría ser la barca, quizás más grande, que se utilizase para cruzar el río.
Texto extraído del libro "Historia de Archena" de Manuel Enrique Medina Tornero, Cronista Oficial de Archena.
En Archena no había comercio como tal, ya que la vida económica local se encontraba regulada por el concejo a instancias de la Orden de San Juan.
Existía solamente una taberna en donde se vendía: vino y vinagre; un estanco de aguardiente, una carniceria, una tienda de especiería en la que se expendían los productos necesarios para los vecinos, algunos de los cuales era obligatorio disponer de ellos siempre(sardinas de bota, sal, jabón, aceite). Estos establecimientos estaban intervenidos por el concejo, como consecuencia del monopolio de abastecimiento existente.
Casi todos los productos procedían de Murcia, y hacia esa ciudad se dirigían los pocos bienes que se desearan vender, dando cuenta en la aduana de la capital.
La tienda y puestos públicos salían a subasta, siendo adjudicados al mejor postor, pudiéndose hacer hasta cuatro posturas en el remate.
De la Orden eran los dos molinos que existían, uno para moler arroz, situado en la ribera del río, en el pago de Los Rameles, y el otro, un molino harinero: "que muele con el agua de la cequia sin que nadie se la pueda quitar". Era obligatorio llevar la molienda a estos molinos, no pudiendo ir a otro lugar.
Poseía la Orden el único horno de la villa, llamado en 1547 horno nuevo, puesto que todavía permanecían las ruinas de otro horno, próximo a la plaza pública, inservible a consecuencia de un terremoto.
La única venta de la jurisdicción, situada en el camino real de Castilla también pertenecía a la Orden, arrendándose al mejor postor.
Algunos vecinos se dedicaban a la arriería y carretería, transportando por encargo, leña, carbón y los productos necesarios para la supervivencia de la comunidad.
Ni en las visitas generales de los comendadores, ni en los apeos de propiedades de la Orden y, ni siquiera en los Expedientes de Hacienda de este siglo consultados, aparece la barca para cruzar el río, es de señalar su existencia y la importancia económica para los propios del concejo. La barca era imprescindible tanto para el traslado de personas, carretas y animales, como para el abastecimiento de los vecinos.
Otras profesiones distintas a las relacionadas con la agricultura son escasas , tal es así, que en la Averiguación de rentas de 1551 se dice textualmente: "que en esta villa se carecían de muchos oficios, y había que hacer de todo puesto que traerlos de fuera costaba mucho". Además de agricultores y jornaleros del campo existían un alarife, carpintero, herrero, sastre y un escribano dependiente de la Orden, con funciones de notario de fe pública.

martes, 21 de octubre de 2008

El Rincón de Pachi: "La Virgen de la Salud y las Fiestas"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena
Las fiestas patronales de Archena se celebran en honor de la Santísima Virgen de la Salud y del Santísimo Sacramento del Altar, en una fecha lógicamente variable entre finales de mayo y mediados de junio.
El primer patrón conocido de Archena fue San Juan Bautista, como correspondía a una villa perteneciente a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, también conocida como Orden de Malta. Con la gran peste que asoló la región en torno a 1760, el pueblo cambió a su patrón por san Roque, el abogado contra las epidemias. Pero en el Antiguo Régimen las fiestas eran muy frecuentes (no existía el concepto de ocio, sino el de fiesta) y tenían una enorme trascendencia: junto a la fiesta patronal se celebraban las de los santos Cosme, Damián, Candelaria, Virgen del Rosario y, por supuesto, el Corpus. Esta festividad surgió en el siglo XIII y adquirió posteriormente una enorme importancia en todo el mundo católico, concretamente en Murcia, a partir del siglo XV. En el siglo XVIII pasó a celebrarse también en Archena el día de San Marcos, el 25 de abril.
A lo largo del siglo XIX comienza a percibirse una cierta diferenciación entre los festejos civiles y los religiosos. La fiesta del Corpus fue ganando protagonismo: aparece recogida en los presupuestos como la fiesta “popular”, mientras que la del patrón San Roque fue quedando reducida casi exclusivamente a una solemne misa. Buena prueba de ello fue la solicitud de un privilegio especial concedido por el Papa Pío X en 1910 para poder realizar la procesión de Corpus por la tarde pasando a ser uno de los pocos municipios que, junto con Toledo, Granada, Sevilla y algún que otro pueblo pueden realizar este desfile por la tarde.
La Ermita de los Baños de Archena fue edificada en torno a 1876 por los Vizcondes de Rías bajo la advocación de la Virgen de la Salud. Encargaron la talla a Salvador Páramo un reputado escultor madrileño especializado en imaginería religiosa. La antigua ermita, de madera, estaba bajo la advocación de la Virgen de los Remedios.La entronización de la Virgen de la Salud como patrona de Archena se produjo nada mas concluir la guerra civil. La talla de la Virgen fue la única que sobrevivió a la quema de imágenes del principio de la Guerra Civil, al ser escondida por personal del propio Balneario en la cripta debajo de su ermita, donde están los restos de los Vizcondes de Rías
Terminada la guerra, el 31 de marzo de 1939, la imagen de la Virgen de la Salud entró en el pueblo en un camión adornado al efecto, entre grandes aclamaciones populares. Al día siguiente fue colocada en el balcón del ayuntamiento y el primer domingo de abril presidió la primera misa que se celebraba tras el inicio de la guerra. La misa de campaña tuvo lugar en la plaza principal del pueblo y durante la misma el sacerdote preguntó a los enfervorizados fieles si querían que la Santísima Virgen de la Salud pasara a ser patrona de Archena, contestando todos en un clamor popular que sí. Desde entonces se celebra su fiesta el domingo siguiente del día del Corpus, trasladándose desde el día de las Ascensión en que se celebraba antes de la guerra, cuando acudían numerosos vecinos en romería al Balneario.
Durante muchos años la Virgen era trasladada desde el Balneario a Archena en dos ocasiones: para las fiestas patronales y para celebrarle un novenario en la segunda quincena de septiembre. En la romería que la conducía de vuelta al Santuario, el último domingo de septiembre, eran muchas las jóvenes que la acompañaban ataviadas con el típico traje de la huerta murciana.
La entronización de la Virgen de la Salud como Patrona de Archena no debe confundirse por tanto con su solemne coronación que tuvo lugar el 3 de octubre de 1954. En ese mismo año se hicieron obras de urbanización en la plaza de la Iglesia, según indica en las Actas Capitulares con motivo de la inauguración de la Casa parroquial que han de visitarla el Gobernador Civil y el señor obispo. Este acontecimiento debió servir de acicate en la constitución de una Junta pro Coronación de la Patrona, que había empezado a funcionar unos meses antes, presidida por el alcalde, don José Sánchez Banegas. En sesión extraordinaria celebrada por el Pleno el 14 de agosto de ese año se recoge la aspiración general de que se proceda la Coronación de la Santísima Virgen de la Salud, llevando el ayuntamiento la iniciativa de tal coronación.Fueron muchísimos los donantes que contribuyeron a costear los gastos del acontecimiento, aportando en ocasiones incluso joyas. La mayoría eran lógicamente vecinos de Archena, pero también eran numerosos los residentes en otros municipios: además de Murcia, Madrid y Barcelona, vinieron donaciones desde Albacete, Alicante, Altea, Blanca, Almería, Castellón , Palma de Mallorca,..., también participaron instituciones como la Diputación Provincial.El total de lo recaudado fue 37.990 ptas. Pero los gastos ascendieron a 48.960 siendo los mas importantes la adquisición de la Corona (12.000 ptas) y el trono (18.000 ptas.), a los que habría que sumar la diadema del Niño y los gastos de tramitación, anuncios y especialmente una ayuda de 6.000ptas a los Padres Misioneros. Del déficit generado de 10.969 ptas. hubo de hacerse cargo el ayuntamiento.Para la coronación se editó un folleto conmemorativo y se compuso un himno.
El Pleno del Ayuntamiento celebró sesión extraordinaria el 26 de diciembre de 1954 para levantar acta del juramento de toda la Corporación sobre la mediación de la Virgen María, que hubo que enviar a Roma.

martes, 7 de octubre de 2008

El Rincón de Pachi: "La Carta de Población de Archena"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena.
Hay un 11 de septiembre, próximo en el tiempo, que ha dejado una huella indeleble en buena parte de la humanidad: el de la caída de las torres gemelas neoyorquinas. Pero para la Villa de Archena esta es una fecha fundamental en su historia desde el año 1462, puesto que fue el día en el que la Orden de San Juan otorgó al lugar su Carta de Población. Carta Puebla, Carta de Población o Privilegio de Población, es la denominación del documento por el cual los reyes cristianos y señores laicos y eclesiásticos de la Península Ibérica otorgaban una serie de privilegios a grupos poblacionales, con el fin primordial de facilitar la repoblación.

Constituyó la primera manifestación de derecho local, y adaptándolo a unos criterios actuales, vendría a ser un contrato mediante el cual el Señor de un territorio establecía las condiciones, esencialmente de tipo fiscal, a las que debían someterse los pobladores del mismo. Ese carácter fundamentalmente económico e impositivo es el que las diferencia de los Fueros, básicamente jurídicos, aunque algunos historiadores consideran de forma genérica como Fueros todos los documentos esenciales en la regulación de la vida local.

En Castilla hay Cartas Puebla ya en el siglo IX y la mayoría de ellas están datadas en el siglo XII, con el avance de la reconquista, pero en el Reino de Murcia no se otorgaron hasta la segunda mitad del siglo XV, cuando la frontera con el vecino reino de Granada está prácticamente pacificada y se dan por tanto las condiciones para acometer la repoblación. La Orden de San Juan ya llevaba mas de dos siglos como dueña del castillo y la villa de Archena (el Infante don Alfonso la había donado a la Orden Hospitalaria el 15 de julio de 1244), cuando el Comendador frey Luis de Paz hace entrega de la Carta o escritura a la aljama e viejos e omes buenos, como representantes de los vecinos.

Es por tanto un contrato no consensuado entre las partes sino redactado unilateralmente por una de ellas. La Orden, en la otra villa que poseía en el reino, Calasparra, sí aceptó cierta intervención del Concejo redactando una ordenanza bastante liberal y generosa para hombres plenamente libres, los castellanos cristianos, que la habitaban. La aljama de moros de Archena, por el contrario, hubo de soportar un régimen mucho mas duro para sus colonos mudéjares. Solo se podía vender la casa o suerte, tras acreditar cinco años de vecindad, a un vecino o hijo de vecino o trayendo nuevo vecino en el plazo de veinte días. Estaban obligados al pago del diezmo de todos los productos y a una extensa serie de tributos y servicios personales, con lo que podemos considerarlos adscritos a un régimen personal de semilibertad. Prácticamente los únicos privilegios con los que contaban eran los de ser juzgados por su alcalde moro y no ser llevados presos fuera del lugar, salvo acusación de asesinato.

Pese al régimen impuesto, la Carta triunfó en sus objetivos puesto que la población de Archena aumentó considerablemente, constatándose hacia el año 1500 un flujo de colonos musulmanes procedentes de Granada hacia Archena, que permiten recuperar la explotación agrícola en los regadíos abandonados. De los trece mudéjares que firmaron la Carta de Población en 1642, probablemente todos los vecinos de entonces, se pasó a los cerca de cien (mas de 400 habitantes), con los que contaba Archena cuando inició un pleito contra la Orden de San Juan en 1512, alegando que tras la conversión masiva de sus habitantes al cristianismo, debían suavizarse las condiciones de la Carta Puebla aproximándolas a las de los habitantes de Calasparra.

domingo, 5 de octubre de 2008

El Rincón de Pachi: "La escuela de nuestros bisabuelos"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena, para el Alboroque Digital.
Estos días de vuelta a las aulas, de reinicio del curso escolar para millones de estudiantes, parece el momento adecuado para echar una mirada sobre la situación de la escuela en el pasado siglo, en unos momentos en los que la asistencia no era, por desgracia, tan masiva como ahora, ni se necesitaba un material escolar tan abundante. En el siglo XIX, no obstante, la preocupación por la extensión y obligatoriedad de la enseñanza fue una constante. Ya la Constitución de Cádiz de 1812 había dispuesto la universalidad de la primera enseñanza, estableciendo la creación de escuelas de Primeras Letras en todos los pueblos. Pero los encargados de llevar a cabo esta tarea eran exclusivamente los Ayuntamientos, y sobre sus exiguos presupuestos recaía en exclusiva la paga del maestro y la dotación de las escuelas; en efecto, durante todo el siglo permanece la idea de que al estado no le compete la enseñanza elemental, responsabilizándose sólo de la enseñanza media y superior, a la que en realidad accedía una proporción ínfima de la población. Para vigilar el cumplimiento de los objetivos educativos se crearon, con carácter obligatorio, las Juntas Locales de Instrucción Pública que estudiaban las órdenes relacionadas con la enseñanza, controlaban el nombramiento de profesores y examinaban a los alumnos.
En Archena podemos constatar la existencia de un maestro desde finales del siglo XVIII. Impartía las clases en su propia casa, careciendo casi completamente de material didáctico. La preocupación por la falta de asistencia de los niños a la escuela fue casi simultanea, contando con un acta de 1818 en la que se recoge el mandato de los miembros del Ayuntamiento "que se fije edicto en el sitio público ya acostumbrado para que los padres envíen a sus hijos a la escuela bajo apercibimiento que en su defecto se procederá contra ellos...". Pese a estas buenas intenciones el analfabetismo estaba tremendamente extendido, alcanzando unas cotas regionales que aún en 1880 se elevaban hasta el 87% de la población. Esta cifra no se explica sólo por la falta de medios oficiales sino más bien por la falta de demanda cultural y de interés por la instrucción. El campesino no veía la ventaja de aprender a leer y a escribir porque ello suponía recibir un tipo de socialización y unos valores que no eran los suyos y no compartía. Para el habitante del campo o la huerta su mundo terminaba en la linea del horizonte, en sus tierras y en su casa y el mundo exterior le resultaba hostil o al menos difícil de comprender.
Los conocimientos que debían ser transmitidos se limitaban a la lectura, escritura, cálculo (como mucho las cuatro operaciones básicas:sumar, restar, multiplicar y dividir) y catecismo: también rudimentos de Historia Sagrada, geografía y de técnicas agrícolas estaban integrados en los planes de estudio de Archena. En el caso de las niñas tenía gran importancia el aprendizaje de "labores de primor". En cuanto a las instalaciones, Archena, pese a los esfuerzos de las sucesivas corporaciones, careció de locales de escuelas propios hasta bien entrado el siglo XX, situándose hasta entonces las escuelas en locales alquilados por el Ayuntamiento que según los mismos contemporáneos no reunían "ninguno de los requisitos que el Ministerio del ramo exige". Como equipamiento y material escolar, digamos que en 1859 la escuela estaba equipada con bancos con cuerpos de carpintería y tinteros para los niños que escribían y otros sueltos para los niños que no lo hacían, pizarras individuales para la aritmética, cien muestras para la escritura, colocadas en cartón, unas impresas y otras hechas por el maestro, además carteles de multiplicación, de pesas y medidas y del sistema métrico decimal. La implantación de ésto último se generalizó en 1852, a partir de una orden ministerial. En realidad, el Gobierno de la nación aunque no controlaba ni financiaba las escuelas sí se ocupaba de aspectos básicos de las mismas, remitiendo instrucciones sobre el método de lectura más apropiado, o prohibiendo, como en 1837, la corrección mediante azotes.
El horario de clase excedía en una hora al actual: Invierno, de 8 a 11 de la mañana y de 2 a 5 de la tarde, y Verano de 7 a 10 de la mañana y de 3 a 6 de la tarde.
Mucho más llamativa para nuestra mentalidad resulta la intensidad del calendario escolar: "Todos los días serán de escuela excepto los domingos y demás días de fiesta entera, desde el 24 de diciembre hasta el 1 de enero, ambas inclusive; desde el miércoles de semana santa hasta el martes de pascua de Resurrección, ambos inclusive; los días de Su Majestad; los días de fiesta nacional". No debe extrañar con este calendario que la edad habitual de abandono de la escuela fueran los 10 años.
En cuanto a las retribuciones de los maestros, digamos solo que quedaba plenamente justificado el aforismo de "pasar más hambre que un maestro de escuela". El Ayuntamiento les pagaba tarde y mal un salario realmente muy escaso, que debía ser complementado con las aportaciones de los niños que gozasen de holgada situación económica, muy pocos en Archena y el resto del Valle.
Pachi Amorós
Archivera Municipal Ayuntamiento de Archena

jueves, 11 de septiembre de 2008

El Rincón de Pachi: "Tierras de la antigua Algaida"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena.
Artículo escrito para el programa de Fiestas de La Algaida 2008
El grueso de las series documentales que se conservan en el Archivo Municipal de Archena arrancan a mediados del siglo XVIII y los documentos relacionados con La Algaida no son una excepción.
El primero del que tenemos noticia está datado en 1754 y se trata de una demanda interpuesta por doña Antonia Molina, viuda de don Juan de LLamas y vecina de Ricote, contra el vecino de Archena José Tornero Carrillo. La razón de la demanda nos acerca a un problema reflejado con mucho éxito en las películas del oeste, y que sin duda se ha repetido en todas las culturas: los conflictos que se generan entre agricultores y ganaderos cuando el ganado invade tierras de cultivo.
Doña Antonia era propietaria de una hacienda de regadío en La Algaida, una de las zonas con mejores tierras del término municipal y por tanto tradicionalmente vinculadas a ricos propietarios foráneos como los propios Llamas, los Fontes o, posteriormente, los De la Cierva. La propia Encomienda de la Orden de San Juan, la dueña jurisdiccional de Archena era propietaria directa de terrenos en lo que entonces se conocía como la huerta de esta villa, el partido que llaman de La Algaida. Volviendo a nuestro documento doña Antonia denuncia que José Tornero, con poco temor de Dios y menos aprecio de la Real Justicia, introdujo algunas de sus vacas en el bancal de trigo, que se comieron muchas simientes y causaron daños de consideración. Solicita lógicamente la satisfacción del daño que se le ha ocasionado. Lamentablemente no tenemos el expediente completo, tan solo esta instancia inicial y un Auto posterior que nos indica que la demanda fue admitida a trámite y pasó a información pública para facilitar la declaración de los testigos. No debemos olvidar que hasta mediados del siglo XIX los alcaldes tenían competencias judiciales.
Otro documento de interés sobre La Algaida, redactado casi setenta años después, en 1818, es una denominada Libreta de los aprecios y deslindes de los secanos de la Algaida y demás campos. La primera información importante que nos proporciona es el nombre de los propietarios, la dimensión de sus tierras y los linderos de las mismas, teniendo en cuenta que todos los propietarios que se mencionan lindan entre sí.
En algún caso también se señalan algunos de los cultivos:
-D. Pedro de Llamas: 8 fanegas, 52 tahúllas y 4 brazas, en la Acequia Caravija y Río Segura. Cultivos de moreras, higueras y frutales.
- D. Sancho de Llamas: 79 tahúllas en el Río Segura y acequia de Molina
- Vda. De San Mamés (Murcia): 93 tahúllas en la Acequia que va a Molina y norte acequia Caravija. Cultivos de moreras, higueras y oliveras.
- Francisco Joaquín: 6 tahúllas en Mediodía Río Segura.
- Antonio Guillén:4 tahúllas y media en Mediodía Río Segura.
- Viuda de don Joaquín Fontes: 77 tahúllas en Río Segura poniente y mediodía. N. acequia Molina.
- La Encomienda: 4 tahúllas una cuarta N. acequia Molina Arboleja.
- D. José Rúiz(Villanueva): 4 tahúllas en Río Segura mediodía. Cultivos de arboles frutales.
- José Martínez Aroca: 8 tahúllas en Acequia de Molina.
- Tomás Martínez Aroca: 2 tahúllas en Acequia de Molina.
- D. Félix de Bustos(Ricote):1 tahúlla en Acequia de Molina.
- Parroquia de S. Bartolomé de Murcia: 6 tahúllas en N. Acequia de Molina.
- Agustín López Rodríguez: 6 tahúllas en Levante acequia Caravija.
- Herederos de Antón Rojo: 3 tahúllas en Poniente Río Segura.
- José Rojo Marín: 1 tahúlla en Poniente Río Segura.
- D. José de Arte?(Villanueva):24 tahúllas
La libreta incluye otros hacendados con extensiones mas reducidas y algunas en la Arboleja.

jueves, 28 de agosto de 2008

"Personajes Ilustres de Archena": El Maestro Pepe

Se llamaba José García García y nació el 19 de septiembre del año 1871. Para este perfil biográfico se ha recogido la información publicada en el Programa de Fiestas de 1994 por otro gran docente: don Joaquín Campuzano López.
Trabajador infatigable, desde los cinco años ayudaba a su madre en las faenas agrícolas en una finca de su propiedad situada en la Rambla del Arco. Pese a ello nunca faltaba a las clases de su maestro don Miguel Medina. Por su aplicación el maestro le puso una mesa una junto a la suya y le nombró su sustituto, en las escasas ocasiones en que don Miguel no podía atender sus clases.
Cuando, en 1885, se instaló en Archena el primer teléfono público Pepe García fue designado por el maestro Miguel, encargado del mismo. Gracias al salario de diez reales diarios que percibía por esta actividad, relativamente elevado en esa época, pudo iniciar sus estudios de magisterio, obteniendo el título en 1888. Pronto comenzó a ejercer en unas escuelas nuevas en el barrio de San Roque, percibiendo un sueldo de seiscientas veinticinco pesetas anuales. En 1896 se casó con Aurora Alcolea, con la que tuvo catorce hijos. Para poder sacar adelante a su familia, completaba el horario de las escuela con clases para adultos en dos turnos de seis a nueve de la noche. Todavía conseguía tiempo para trabajos extra como la redacción de documentos privados, mediciones de tierra, particiones de herencias, etc. Por si esto fuera poco editó varios manuales de matemáticas, lengua y geografía, así como cuentos didácticos. También realizó diversos mapas provinciales de la zona mediterránea que incluían carreteras, ferrocarriles y conducciones de correos.
Terminada la Guerra Civil se le abrió un expediente por sus ideas políticas y se le separó del Magisterio, aunque el siempre mantuvo sus independencia política. Además de tener que renunciar a la que había sido la vocación de su vida, se sintió especialmente molesto por la declaración de antiguos alumnos en su contra.

domingo, 24 de agosto de 2008

"Personajes ilustres de Archena": Duque de Huete

(Madrid, 12-IV-1888-17-IX-1957) .Casado con María Campero y Cervantes y hermano, entre otros, de Dª Dolores, marquesa de Villa San Román y D. Antonio , barón de Belpuig. Aunque nació y murió en Madrid, estuvo siempre muy vinculado a Archena. Fue presidente de los Hacendados desde los años veinte. En una sesión extraordinaria del Ayuntamiento Pleno que tuvo lugar en enero de 1952, la Corporación municipal acuerda rendir homenaje "al Excelentísimo señor don Alfonso de Bustos y Ruiz de Arana por su gran labor desarrollada en beneficio de la agricultura de esta villa, ya que a él se debe la mayor parte de la riqueza agrícola local, al ser el creador de buena parte de las entidades de riego que este término tiene y mas que esta gran obra ha venido aumentarla con su rasgo de ceder el salto de agua de su propiedad, sito en el paraje de la Morra".Por todo ello acordaron solicitar del gobierno de la nación la Gran Cruz del Mérito Agrícola, para tan distinguida persona. Muchas de sus numerosas propiedades agrícolas en Archena pasaron a ser propiedad a ser propiedad de sus colonos, al dar grandes facilidades para que accedieran a su compra, incluso en ocasiones, proporcionándolas gratuitamente. Al año siguiente (Pleno de 9 de marzo de 1953) se aprobó por unanimidad que la calle denominada del Carril Viejo pasara a llamarse Calle Duque de Huete.

lunes, 18 de agosto de 2008

Artículo de "La Verdad" de ayer domingo sobre la "Tia Quica, la Iluminada de la Algaida"

Ayer domingo el diario "La Verdad" publicaba una articulo sobre la "Tía Quica, la Iluminada de la Algaida". La puedes ver en el siguiente enlace:

Articulo de "La Verdad" sobre la Iluminada de la Algaida del 17/08/2008

Aun así te lo reproducimos también aqui:

En Murcia, contra todo pronóstico lógico, llovió cera en el verano de 1900. O, al menos, eso aseguraron las decenas de fieles que seguían las predicaciones de Francisca Guillén, conocida por La Iluminada de La Algaida, en Archena. Y aquel repentino chaparrón hizo brotar cruces de los campos, que luego ascendieron al cielo como una bandada de abubillas alocadas. Estos supuestos prodigios constituyen el fenómeno más extraño acaecido en la Región durante todo el siglo XX; hechos que atrajeron la atención de la prensa nacional y que acabaron teñidos de sangre y misterio.
Todo comenzó el día en que Francisca, con 25 años de edad, una humilde aldeana sin más conocimientos que los aprendidos en el hogar, que compartía con 6 hermanos, se arrodilló frente a su casa, alzó los brazos al cielo y, supuestamente, entró en éxtasis. Al principio, los parroquianos creyeron que había perdido el juicio; pronto se convencieron de que algo extraño le ocurría a la muchacha.
Analfabeta, nadie se explicaba la razón de que hilara tan bien sus discursos. Estas intervenciones, que comenzaban a ser multitudinarias, se centraban en criticar el pecado que, en su opinión, atenazaba al mundo.
Más sorprendentes resultaban sus profecías que, en gran medida, se vieron cumplidas después de su muerte. Entre ellas, Francisca advirtió de que una guerra en España «enfrentará a hermanos contra hermanos», que «una gran sequía azotará esta tierra», que «los hombres y las mujeres no se distinguirán por sus ropas» y que «llegará un tiempo en que veamos el pan tirado por las calles y, en su lugar, se comerán bizcochos». Más escalofriante resultó el anuncio, aún hoy no cumplido, de una guerra nuclear.
Los periódicos nacionales atacaron a la Iluminada desde el principio. El Español tildaba el caso de «escándalo increíble» y La Época recomendaba el ingreso en un manicomio. Ella seguía predicando, en trances que inquietaban a la autoridad eclesiástica. Hasta que enfureció. Francisca se atrevió a advertir de que «dice Dios que me creáis porque sus ministros no cumplen con su deber».

El enfado del obispo
La reacción del obispo de Orihuela fue inmediata al conocer que la Iluminada lamentaba que, por la situación del mundo, «Dios está para tomar un camino». «El camino del manicomio es el que debe tomar esta mujer», sentenció el prelado. Entretanto, nuevos supuestos prodigios extendían la fama de Francisca. Así, los diarios informaron de que «cayó del cielo una lluvia de oro y plata», que la muchacha identificó como «trozos del manto de la virgen»; trozos que el propio cronista aseguró haber visto. No todo fueron críticas. El Diario de Murcia publicó un crónica, el 1 de julio de 1900, donde exigía respeto para «esta pobre loca». Entre otras razones, porque «demencia peor que la locura es no respetar a quien la padece; abultando con mil patrañas lo que decía». Además, el Diario se preguntaba: «¿Por qué esta pobre mujer no había de poder condenar tanto desprecio a la Ley Divina?».
El aljibe familiar se convirtió en una improvisada fuente milagrosa cuyas aguas, según Francisca, sanaban cualquier dolencia. Aunque no fuera esto lo más curioso. Algunas de las recetas y consejos que daba la Iluminada a los enfermos que hasta Lorquí acudían en busca de remedio pronto se hicieron célebres. Fue el caso de un hombre a quien recomendó, para sanarle un miembro tullido, que cociera plumas de pavo blanco y raíz de perejil. Después de tragar esta pócima debía masticar la cabeza de un alfiler negro. A otro desgraciado le indicó que durmiera ocho días en el tejado, con los brazos en cruz. Pese a todo, siempre planeó la sospecha de que la joven nunca hizo estas prescripciones, sino más bien sus detractores.
La situación llegó a tal extremo que el Gobernador Civil ordenó su ingreso en el manicomio, el día 27 de junio, el mismo día en que una tormenta causó grandes riadas en toda la Región. Un mes duró su reclusión, tanto como la polémica por un internamiento que muchos consideraban inapropiado. Cuentan que Francisca se comprometió a no predicar más; pero lo cierto es que pronto anunció un nuevo trance, esta vez vigilado por la guardia municipal de Archena. El enfrentamiento fue inevitable y se saldó con decenas de lisiados, la muerte de un hermano de Francisca y de un guardia, que dejó viuda y tres niños.
Francisca y su familia se refugiaron en la casa, donde velaron el cadáver del hermano. Fue necesario que el juzgado ordenara a la Guardia Civil derribar la puerta para acceder a la casucha. Y aquí se acabó la romería. Nada se supo de la Iluminada hasta 32 años después, cuando La Verdad publicó un breve sobre el suicidio de una mujer en Lorquí, que se arrojó a una acequia. Tenía 57 años. Desde entonces se mantiene el rumor de que fue asesinada.
De Francisca se olvidó la historia hasta 1963, cuando se produjo una terrible explosión en el polvorín Archena. Muy pocos recordaban que también lo había predicho la Iluminada.

domingo, 3 de agosto de 2008

El Rincón de Pachi: "Breve acercamiento a las comunicaciones archeneras"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena.
Archena siempre fue una villa abierta, receptora de turismo de salud mucho antes de que se inventara el término. Al menos desde el siglo XVI sabemos que eran muy frecuentes las visitas de forasteros, especialmente en primavera, que accedían a Archena por medio del barco que cruzaba el río, a falta de puentes (el primero se inauguró el 1 de septiembre de 1865) como los actuales. Por ahí transitaba la humanidad doliente, en expresión muy usada en el siglo XIX, buscando aliviar sus males con las aguas termales de los Baños.
Archena no contaba con ningún cartero profesional y los Libros del gasto menudo, donde el Mayordomo apuntaba pormenorizadamente la contabilidad municipal, recogen con frecuencia pagos a propios, es decir vecinos de la villa, por desplazamientos fundamentalmente a Calasparra (villa que formaba, junto a la propia Archena, una Encomienda de la Orden de San Juan) y Murcia.
Centrándonos ya en las telecomunicaciones, por una Real Orden de 4 de febrero de 1885 se concedió a la villa la instalación de una línea telefónica que la enlace con estación telegráfica del estado en Murcia. La premura que corría para la implantación del servicio era tan grande, que se solicitó una declaración de excepción que permitiera obviar formalidades en la subasta para las obras de instalación. Efectivamente, todos los trámites se completaron rápidamente, y el domingo 26 de abril de ese mismo año fue inaugurada, con toda solemnidad, la Estación Telefónica en un cuarto en la planta baja de la Casa Consistorial arrendado... Se trata, sin duda de una de las casetas que, situadas en la Plaza de España, junto a la Casa Grande, albergaron luego puestos del mercado y mas tarde diversas tiendas y actividades (zapatero, reparaciones de radios...) hasta su desaparición en los primeros años setenta. Encargado de ese primer teléfono fue José García García, por entonces un alumno del maestro Miguel Medina, designado por este para el puesto y que gracias a él pudo costear sus estudios de Magisterio, siendo conocido por todos como el Maestro Pepe.
Para esas fechas el Balneario ya contaba con su propia línea telefónica, en un tiempo casi record, si tenemos en cuenta que el primer teléfono fue presentado oficialmente al mundo en 1876. Los Baños mantuvieron su adelanto en telecomunicaciones con respecto a la Villa como lo prueba la solicitud, planteada en 1909 para que la estación telegráfica fuera trasladada desde los Baños a Archena durante los meses que no eran temporada oficial.
Momento fundamental para las comunicaciones archeneras fue el año 1912, cuando se creó una estafeta de correos y quedó abierta al público, ya durante todo el año, la estación telegráfica.

martes, 22 de julio de 2008

El Rincón de Pachi: "El puente de Archena"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena
La construcción de un puente que permitiera cruzar el Segura con una mayor comodidad y sin depender de una barca y un muelle que con frecuencia quedaban fuera de servicio con las crecidas del río, fue una vieja aspiración de los archeneros.
En realidad el puente venía a sustituir al bien de propios mas preciado, probablemente por ser el mas necesario: la barca, cuyo disfrute era gratuito para los vecinos de la Villa.
Pese a las solicitudes de financiación que se hicieron a la Orden de San Juan, la obra sólo se acometió a mediados del siglo XIX. En 1845 tuvo lugar una reunión en los Baños de Archena a la que acudieron los alcaldes y procuradores síndicos de Archena, Villanueva, Ojós y Ricote, citados por el Jefe Superior Político de la provincia, para proponer los medios para llevar a cabo el proyecto de construir un puente sobre el Segura.
Se argumentaba que la seguridad en la comunicación que aportaría el puente favorecería el comercio y el tránsito de personas, señalando que la nueva línea debe ser carrera entre Andalucía y Valencia, al seguir una línea mas recta.
Con posterioridad se fueron reuniendo los Plenos de cada una de las villas mencionadas, que manifestaron unánimemente su adhesión al proyecto. No existiendo en Archena ingeniero o arquitecto que pudiera levantar el plano de la obra ni formar el presupuesto, se comisionó al Médico director de los Baños, don Nicolás Sánchez de las Matas para que lo buscase.

El problema, entonces como ahora, era el de la financiación; los municipios implicados carecían de partida presupuestaria para acometer el proyecto por lo que proponían su explotación mediante subastas anuales como se venía haciendo con la barca desde tiempo inmemorial, calculando que el puente cuadruplicaría los beneficios de la misma. Pero ya estábamos en otra época, en otro sistema económico en el que no se cobraba por el uso de esas infraestructuras. En sesión extraordinaria de 22 de febrero de 1859, el Pleno del Ayuntamiento de Archena solicitó directamente a Su Majestad la reina, la ejecución del proyecto.
A principios de 1862 ya se estaba trabajando en la construcción del nuevo puente, "de yerro" como aparece descrito en los documentos de la época, aunque su material predominante era la madera, incorporaba ya el hierro en alguno de sus elementos. En agosto de 1863, cuando estaba casi acabado, tuvo lugar una "catástrofe" en la montura y colocación del puente, que, por fin, fue solemnemente inaugurado el 1 de septiembre de 1865. La iniciativa para llevar a cabo el puente actual, es de 1933, ante la falta de resistencia a las pesadas cargas del piso de madera del antiguo. Un año mas tarde se solicitó al Estado su construcción, pero, con la Guerra Civil trabajos se interrumpieron, entrando en funcionamiento el 19 de noviembre de 1943. Las máquinas excavadoras de obras públicas hicieron la prueba de carga en el acto inaugural, en presencia del Gobernador Civil, soportando un peso total de ochenta mil kilos. El autor del proyecto y director de las obras fue el archenero, ingeniero de caminos José Gil Martínez.

miércoles, 16 de julio de 2008

Historia de Archena: Caminos y carreteras en el siglo XIX

Texto extraído del libro "Historia de Archena" de Manuel Enrique Medina Tornero, Cronista Oficial de Archena. Foto de la Web del Ayuntamiento de Archena.
En el transcurso del siglo XIX se realizaron todas las carreteras que hoy conducen a Archena. En 1860 se aprobó la construcción de la carretera de tercer orden que partiendo de la de Albacete-Cartagena termina en los Baños de esta villa.
Al año siguiente, en 1861, se le interrogó al Ayuntamiento por los peores caminos de la jurisdicción con necesidad de ser arreglados. Contestó la corporación que los más necesitados eran sin duda el que conducía a Murcia-Crevillente, y el de herradura con dirección a Ceutí. En 1864 se volvió a formular la misma pregunta, pero en esta ocasión el Ayuntamiento respondió con un proyecto en el que demandaba y urgía la construcción de la carretera de Ceutí, ya que el camino actual atravesaba la huerta, precisando modificar su trayectoria además de hacerse intransitable cuando llovía. La propuesta del Ayuntamiento consistió en unir la carretera de la estación de Archena a los baños con la de Ceutí, abandonando el camino de herradura que iba por el Río Muerto, Pago del Barranco y Ramel.
Una vez inaugurado el puente, la Administración decidió dotar a Archena de buenas comunicaciones, y en noviembre de 1865 se subastó la construcción de dos nuevas carreteras: la que saliendo de la estación llegaba a Pinoso por Fortuna y Abanilla; y la de Archena a Mula.
Antes de acabar el siglo, en 1899, se arregló a fondo la carretera de Ulea o camino viejo de Cieza, a la altura de la Rambla del Arco, muy dañada por los constantes desbordamientos cada vez que llovía. También en este año se remozó considerablemente el camino de Lorquí que estaba en pésimas condiciones.
El mantenimiento y conservación de los caminos era obligación del Ayuntamiento que periódicamente debía proceder a su composición, a veces con carácter de urgencia, si las lluvias habían sido fuertes. Las obras de reparación se realizaban en domingos o días festivos. Como ocurría en los siglos pasados, los vecinos colaboraban con sus peonadas, caballerías o carruajes según la posibidad de cada uno. En 1830, se dispuso suministrar gratis una sopa económica a los jornaleros que trabajaban en los caminos.
En algunos años se preveía un determinado gasto para pagar los alimentos de los que trabajasen en los caminos. Acabado el dinero, se dejaba el arreglo del camino, tal y como estuviese.
Por fin en 1853 se estableció un presupuesto ajustado al gasto correspondiente para la composición de caminos. Se estructuraba de la forma siguiente: se realizarían las obras entre los meses de septiembre y noviembre, estableciendo turnos diarios de 30 peones, 6 carros de mulas y 6 caballerías. El valor económico de las prestaciones de los vecinos, quedó establecida en 4 reales para los peones, 7 para las caballerías y 11 para los carros.
Para 1862, se burocratizó todavia más el arreglo de los caminos, y según instrucción recibida de la Diputación Provincial, los turnos se organizarían por calles, en épocas que no hubiera trabajo agricola. Los precios de los jornales (no más de dos al año) convertidos en dinero serían: los hombres de 4 a 6 reales, según fuese invierno o verano; las mulas de 6 a 8 reales, y los carros de mulas o bueyes de 16 a 22 reales.

sábado, 12 de julio de 2008

El Rincón de Pachi: "A Dios rogando"

Texto gentileza de Pachi Amorós, archivera municipal del Ayuntamiento de Archena, extraído de la sección "Un rincón para la historia" de la Revista "La Vega" del año 1996, para el Alboroque Digital.
A finales de la edad moderna la intensa religiosidad unida a la escasa información científica hace que se crea ciegamente en el milagro, viendo prodigios y manifestaciones sobrenaturales en fenómenos atmosféricos, curaciones, etc. En el siglo XVIII Murcia vive la edad de oro de los conjuros y las supersticiones. A ello no es ajena la dureza de la naturaleza que hace alterar periódicas inundaciones con prolongadas sequías, tormentas con terremotos. Y por si fuera poco, las plagas, las terribles plagas de gorriones, de tordos, de langosta.
La raya divisoria entre lo natural y lo sobrenatural en el dominio de la agricultura aparece trazada en 1730 por un jesuita que indica que "del hombre depende labrar cuidadosamente las tierras, sembrarlas bien, regarlas, limpiarlas, cuidarlas contra los ladrones o los animales, pero en caso de granizo, hielos, o falta de lluvias se debe utilizar el remedio espiritual y sagrado de acudir a la rogativa". Hay oraciones indicadas para cada una de las distintas eventualidades, así como distintos toques de campana. El pensador y político Jovellanos se lamenta de esta situación afirmando :"Hizo frío anoche, tocaron a hielo. Aquí se creen que las campanas mandan sobre los accidentes naturales del clima y la estación". Los eclipses producen también tremendo espanto escondiéndose en sus casas la mayoría de la población ante ellos, que además son considerados como anuncios de nuevas calamidades.
La plaga es signo de que algo se descarría en la vida cotidiana. El Cardenal Belluga la considera un castigo que viene por la deshonestidad, la falta de compostura y la inmodestia. Por las mismas fechas un fraile aragonés escribió un libro muy leído en Murcia con el título "Motivos por los cuales Dios nos aflige con la langosta". El bíblico castigo de la langosta se ceba especialmente durante este siglo; según testimonios de la época, las nubes de langostas llegaban a ser tan densas que la gente no podía transitar sino cubierta entera con capas, pues la langosta caía con la fuerza del granizo. Ante semejante calamidad y en ausencia de remedios científicos, los campesinos cifran sus esperanzas en remedios teólogicos y en conjuros, suplicando a sus curas que organicen procesiones y rogativas.
A este ambiente supersticioso no son ajenos ni siquiera los poderes públicos. Recordemos que estamos en pleno siglo XVIII, también llamado "de las luces", es el siglo de las sociedades de amigos del país, de la ilustración, de los trabajos sobre economía y naturaleza. Pero, demostrando la prevalencia del conjuro sobre el espíritu científico, en el Archivo Municipal de Archena se conserva un despacho-vereda firmado por el propio Rey Fernando VI y datado en 1.756, en el que se informa de la conducción de la cabeza de San Gregorio, por cuya intersección se ha producido en otras ocasiones la milagrosa liberación de los pueblos de las plagas de langosta, oruga, pulgón y otras. Desde Pamplona las reliquias deben recorrer más de media España, debiendo asistir y alojar a la comitiva en todos los pueblos por los que pasen y contribuir a su mantenimiento. Se bendecirán los campos y se dejarán por cada uno de los lugares por donde pasare una porción suficiente de agua bendita del santo, y los formularios para que cada párroco pueda bendecir en la misma forma los campos con posterioridad.
Fruto de la misma creencia en lo maravilloso y sobrenatural son dos milagros de los que queda constancia en el Archivo Parroquial y que han sido recogidos por Manolo Medina en su libro "Historia de Archena": la aparición de un cuerpo incorrupto de los enterrados en la Iglesia, acontecimiento que causó un gran revuelo, y "el mantenimiento del peso de la cera" tras haber estado ardiendo durante la procesión, Misa, y sermón en honor de san Cosme y san Damián.

viernes, 4 de julio de 2008

El Rincón de Pachi: "Ordenanzas del Heredamiento de Regantes"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena.
La historia de Murcia está estrechamente ligada al agua. Al estar ubicada en una zona semi árida, con escasas lluvias, el aprovechamiento del agua del Segura ha resultado vital para el desarrollo de la región. Desde la Edad Media hasta el mismo día de hoy los murcianos se han preocupado por obtener, conservar, repartir y utilizar racionalmente un bien tan preciado. La infraestructura hídrica se remonta a la época musulmana, pero en los siglos posteriores se ha ampliado y mejorado el sistema de riego, permitiendo el desarrollo de la huerta. Heredamiento es el nombre que adoptan numerosas Comunidades de Regantes de la Región de Murcia. Dos son las acequias que recorren el término municipal de Archena: la acequia mayor de Alguazas, en funcionamiento al menos desde 1377 y la acequia mayor o principal de Archena, que nace en Villanueva, con la que se regaban las tierras situadas a la derecha del río; ya en 1415 tenemos noticias de una restauración.La existencia de los denominados Jueces y Tribunales de Aguas, o de Jurados de Riego, como también más tarde a partir del siglo XIX se les conocerá, con competencia en materia de policía de aguas y, de modo particular, para dirimir las cuestiones de hecho entre los interesados en el riego, es muy antigua. El carácter extrajudicial de estos Tribunales permitía resolver los litigios mediante actuaciones baratas, rápidas y especializadas, lo cual hacía posible una eficaz y pronta reparación del orden del regadío quebrantado.
Dos son sus notas características: por una parte, el carácter limitado de sus competencias, habida cuenta que sólo conocen de unos pocos asuntos, cabalmente los determinados por las “cuestiones de hecho entre interesados en el riego”, por otra, la imposibilidad de impugnar sus decisiones en la vía judicial, siempre que se dicten dentro del círculo de sus competencias.Afortunadamente han llegado hasta nosotros unas Ordenanzas de 1916, jurídicamente muy valiosas, muy claras y muy bien redactadas, que en buena parte vamos a reproducir. La comunidad de regantes estaba constituida por los propietarios de terrenos comprendidos en la zona regable y los dueños de los Molinos que tienen derecho al aprovechamiento de las aguas. Posteriormente se detallan los bienes que pertenecen a la Comunidad y relacionan las artes de riego que tienen derecho al uso de las aguas; por su interés vamos a enumerarlas: - la noria de D. Carlos en la Morra.- La bomba para el Cuartel Militar- La turbina del Excmo. Sr. Marqués de Corvera en la Cerca- La noria de Dª Josefa López –Mesas y Serrano, en el Matar- La rueda del Ecmo. Sr. Marqués de Corvera en el Matar- La de Don Manuel Carretero en el Ramel- La de Don José Mª López en el Ramel- La de la Resurrección en el Ramel- La de Don Pedro Arregui en el pago del Molino- La de los Mayorazgos en el pago del Molino- La del partidor en el Barranco- El Motor león en Las Arboledas- El Motor Santiago de la Sociedad El Progreso en idem- La noria para las tierras de los Alemanes en idem- La de D. Juan P.Luna y otros en idem- La de los princesos en idem- El Motor de D. Andrés Martínez en el HurtadoPara el aprovechamiento como fuerza motriz:- El Molino harinero de Villanueva, propiedad del Exmo Sr. Marqués de Corevera- El de la Morra de dicho Sr.- El del Hurtado de don Pedro Laborda Fenoll.
Siguiendo las Ordenanzas el principal objeto de la Comunidad era el de evitar las cuestiones y litigios entre los diversos usuarios del agua. A la Comunidad pertenecían los dueños de terrenos comprendidos en zonas regables o de artefactos autorizados que reciban la fuerza motriz de las aguas. La Comunidad tenía un presidente, un vicepresidente, (cargos honoríficos y gratuitos) un secretario (retribuido) y un vicesecretario elegidos por la junta general. Las obligaciones de los regantes se computaban en función a la extensión de terreno que tengan derecho a regar. Los guardas del heredamiento (cuatro en principio) tenían el carácter de guardas jurados. Cada uno de los partícipes de la Comunidad tenía opción a la cantidad de agua que proporcionalmente le correspondía del caudal disponible. Las aguas concedidas para determinado aprovechamiento no podían aplicarse a otro diverso sin la formación de expediente en el que constarán el proyecto de las obras con la memoria, plano y presupuesto, que detallarán el agua que se necesite.En caso de tener que realizar obras urgentes por rotura de la presa o acequia o por cualquier otro accidente, el Sindicato convocaba con urgencia al juntamento para votar una transferencia o un crédito extraordinario. Una vez formados los repartos de aguas ordinarios o extraordinarios se exponían al público por quince días con fijación de edictos. Durante un plazo de dos meses se podían presentar reclamaciones El apartado dedicado en las Ordenanzas al régimen sancionador es bastante exhaustivo, detallando todas las causas. También se establece el régimen de sesiones y las competencias de cada órgano: del pleno o juntamento, y mas genéricamente del sindicato u órgano de gobierno (para ser síndico o vocal del sindicato había que poseer al menos 50 tahullas), y del jurado de riego, órgano encargado de imponer las sanciones. Los reglamentos específicos del Sindicato y del Jurado recogen de forma pormenorizada las competencias de estos órganos.

martes, 1 de julio de 2008

La Pluma de Manuel Enrique Medina Tornero:"El Balneario"

Texto de Manuel Enrique Medina Tornero, Cronista Oficial de Archena. Fotos extraidas de la Web del Ayuntamiento de Archena.
Si hay un icono hoy que identifique Archena está claro que es el Balneario, por eso he querido dejarlo para el ultimo lugar. Los archeneros se sienten o deben sentirse orgullosos de que esté el balneario aquí, no sólo por su importancia económica y social, sino porque es la razón de ser de este pueblo. Sin "Los Baños" como le gusta decir a la gente mayor, no existiría Archena. Su historia esta unida a este pueblo, a su nombre: Balneario de Archena, dicho así, pronunciado con la fuerza de quien se sabe querido.
Queridos paisanos todos lo sabéis... cuando viajamos y nos preguntan de dónde somos... de Archena, respondemos... ¡ah, el Balneario! Efectivamente: el Balneario, por eso quiero dedicarle un pequeño apunte, apenas un dibujo a pluma de su enorme historia.
Ya hemos hablado de los íberos, de los romanos... y ahora quisiera centrarme aunque muy brevemente en la historia moderna...
Los baños medicinales de Archena adquieren a partir del siglo XVIII la consolidación social y sanitaria necesaria para afianzarse como muy convenientes y efectivos para la salud, en comparación con los existentes en España en ese momento.
La importancia medicinal y curativa de las aguas fueron objeto de estudio por el Dr. Andrés Prim en el siglo XVIII para la famosa edición de «Espejo cristalino de Aguas», aunque sólo se trataba de un pequeño estudio. En esta centuria se imprimirá una obra de gran trascendencia: Disertación physico-médica de las virtudes medicino/es, ufo, y atufo de /os Aguas thermales de la villa de Archena, escrita por el Doctor D. Francisco Cerdán, médico titular de la ciudad de Villena.
La celebridad de las aguas de Archena sirvieron de inspiración a don Ignacio López de Ayala para escribir el Poema Phisico de los Bonos calientes de la villa de Archena en el reino de Murcia, publicado en Murcia en 1777, del que copiamos algunos versos, escritos originalmente en latín y castellano:
Venid, enfermos, de remotas partes, Emprended confiados estos baños, Que el cielo aquí con inauditas artes, Compadecido de la suerte i daños De los mortales, ó sus males cura, O dulce alivio al padecer procura.»
A pesar de la fama de sus aguas termales tanto en España como en Europa, el balneario no reunía las mínimas condiciones higiénico sanitarias para ser considerado como tal, la Orden de San Juan no invertía apenas dinero... y así fue durante todo el tiempo en que fueron de su propiedad. La situación llegó a tal extremo de deterioro que fue necesario realizar una reforma, no sólo de los edificios civiles sino del entorno urbanístico en 1785, y esto gracias a las innumerables quejas que los militares que venían a curarse de las heridas le hicieron llegar al rey Carlos III quien ordenó a la Encomienda que efectuase alguna reforma.
Se decidió poner en marcha un proyecto ambicioso y de gran envergadura, encargado al Arquitecto Gregorio de la Rosa y se recibió el apoyo político a las obras y el interés del Conde de Floridablanca en el proyecto:
La dejadez de los sucesivos administradores de la Orden y el desinterés de la Administración Civil por este tipo de establecimientos, permitieron que las obras realizadas sirvieran para muy poco, y que la decadencia urbanística y sociosanitaria de Los Baños caminasen parejas a la fama que sus virtudes curativas iban alcanzando.


VIDA SOCIAL EN LOS BAÑOS
Los Baños en esta centuria del XVIII están perfectamente consolidados como negocio, proporcionando un fuerte impulso económico al pueblo, sobre todo en el comercio y la mano de obra necesaria para su mantenimiento. A pesar de esto, el interés de los comendadores por esta empresa es puesto en entredicho constantemente.
Con cierta amargura describía Jaime Breix, capellán y administrador de Los Baños, las estancias de las Termas a finales de este siglo.
A pesar de las obras realizadas, el número de habitaciones no era suficiente y muchos enfermos se hospedaban en casas del pueblo, especialmente en el mes de mayo que era el de mayor concurrencia. Esta circunstancia implicaba la gran incomodidad de acudir diariamente al baño desde el pueblo, y según el criterio de Jaime Breix: «esto es nado favorable por mas precauciones que se tomen, pues falta aquella quietud, que este remedio exige, y muy arriesgado por la agitación, y la inclemencia».
Otros enfermos se albergaban bajo toldos que instalaban a las afueras de el balneario o en la orilla del río Segura, y otros más pudientes, lo hacían en sus propios carros, acomodados al efecto.
El considerable incremento de visitantes que el balneario alcanzó durante el siglo XVIII, las obras de mejora realizadas por la encomienda a final de siglo y el uso que como hospital militar desempeñó en la guerra de la independencia, colaboraron a que el establecimiento termal cobrase gran relevancia en el territorio nacional.
Un hecho notable son las sucesivas publicaciones aparecidas en esta centuria, como la del capellán y administrador de los Baños, Jaime Breix en 1801; las memorias de los médicos directores, Juan Alix en 1818, Sánchez de las Matas en 1846 y 1867, Justo María Zavala en 1875; y el interesante y ameno libro de autor anónimo: Guía del Bañista, editado en 1881. A estas publicaciones se añadirían los oportunos datos del Diccionario Geográfico de Madoz; así como los proporcionados en la guía: España en la mano, publicada en 1877.


OBRAS DE MEJORA HASTA LA MITAD DE SIGLO
Después de la Guerra de la Independencia las instalaciones termales quedaron en pésimas condiciones, dado el gran número de soldados enfermos y heridos que habían acudido a curarse, y todavía continuaban llegando en 1815, cuando el Teniente General D. Carlos Guillermo Doyle, que ya conocía el establecimiento, tras haber recuperado su salud con el uso de estas aguas, quedó tan convencido de las posibilidades curativas de las mismas que llamó la atención del Rey Fernando VII.
Todas estas obras fueron realizadas con bajo costo ya que se emplearon como peones a presos del penal de Cartagena; aunque, donde más trabajaron los soldados fue en la construcción de la actual carretera.
Las obras mencionadas, si bien fueron muy beneficiosas para el desarrollo del establecimiento termal, a los vecinos de Archena no le proporcionaron sino grandes perjuicios, ya que durante cierto tiempo tuvieron que vivir con escasez y penuria económica. La razón es bien sencilla: los gastos que ocasionaban los presidiarios, así como los de la tropa de guardia eran adelantados por el Ayuntamiento que a su vez conseguía los fondos del vecindario.

DESAMORTIZACIÓN DEL BALNEARIO
Los Baños, como todas las propiedades de la Orden de San Juan fueron desamortizados según Real Orden publicada el 28 de enero de 1850, pero, previamente habían estado administrados por la Caja de Amortización de Murcia, que muy poco hizo en favor de los mismos, todo lo contrario, al lograr con su mala administración un descenso en el valor del establecimiento termal de cara a la subasta.
Los Baños, sus dependencias y terrenos, fueron adquiridos por el Marqués de Corvera en 23.000 duros, que posteriormente los cedería a su hermano el Vizconde de Rías.

OBRAS DE MEJORA EFECTUADAS DESDE 1851
Las mejoras efectuadas desde que el Marqués de Corvera adquirió la propiedad hasta final de siglo fueron numerosas e importantes:
1.- El Pabellón de las Termas, estaba donde hoy está el actual, con el mismo nombre. Construido encima de los baños y con comunicaciones interiores, abrió sus puertas en 1862. Constaba de planta baja y principal.
2.-Pabellón Madrid, situado a la izquierda de la iglesia, formando ángulo con ella, aunque separado por un pasadizo. Con planta baja y principal. Se inauguró en 1868, hoy ya no existe.
3.-Sucursal del Pabellón Madrid, separada por otro pasadizo de este Pabellón y de la iglesia, constaba de dos pisos y se estrenó en 1873.
4.-Pabellón Levante, situado a la derecha de la iglesia y frente al Pabellón Madrid, tenía planta baja y principal. Se inauguró en 1878. La llegada del ferrocarril y la apertura de nuevas carreteras mejoraron considerablemente las comunicaciones con el balneario, sin embargo, nada tan importante como la inauguración del puente, fue celebrado por los bañistas que acudían a este pueblo y sufrían el paso de la barca, cuando funcionaba. Las obras de mejora se intensificaron en los últimos años del siglo siempre con la perspectiva de progresar en la calidad de los servicios.
Después de 1880 se decidió terminar el edificio de Las Termas, añadiéndole el ala derecha, para lo cual se derribaron las "casitas" que ocupaban los médicos-libres; se hizo en la planta baja de dicha ala una piscina para duchas de 19 m. de largo por 7 m. de ancho; se construyeron cinco gabinetes de baños con tinas y diferentes grifos instalados para servirse en ellas aguas minerales, comunes, de infusiones calmantes o cualquier otra composición.
Los dos pisos superiores se destinarían a habitaciones de hospedaje. Además a la sucursal del Pabellón Madrid se adicionaron nuevas habitaciones.
El Parque, se trataba de un viñedo que se descepó en 1869 para plantarlo de árboles y arbustos. Se construyó un gran jardín lográndose un impresionante vergel, tal como es hoy. Se abrió al público en 1876, y ofrecía una cuidada selección de árboles y frutales, de las especies autóctonas más comunes en la región así como gran número de plantas tropicales.
Estaba a la otra orilla del río y para visitarlo era preciso cruzar en barca, lo que añadía un atractivo mayor al paseo. En el Parque se instalaron diversos juegos: tiro de pistola y carabina, billar romano, juego de la rana y otra serie de distracciones al aire libre. El acceso a esta diversión se hacía mediante un abono de 30 reales para todos los días, que incluía así mismo la entrada al Casino. Si sólo se quería entrar al Parque el abono era de 10 reales por temporada. Lo normal era efectuar las visitas por la tarde, después de reposar la comida.

EL BALNEARIO EN EL SIGLO XX
Al inicio del siglo se observa un periodo de gran brillantez del balneario pero de estancamiento en obras y equipamiento, y el establecimiento sufre un importante deterioro.
Durante la guerra civil el balneario es ocupado por un destacamento del ejército ruso que utiliza las instalaciones con cierto cuidado pero que no puede impedir un aumento del deterioro.
Tras la guerra civil la familia de los actuales propietarios... inicia un periodo de relanzamiento, con importantes obras en los años 80, 90 y sucesivos como en la actualidad. Se construye y se reconstruye con el rigor necesario para mantener con pulcritud el sabor añejo de sus instalaciones, pero con aire renovador y respetuoso con la finalidad de un establecimiento termal.
Hoy, el Balneario es la primera empresa del pueblo, téngase en cuenta que en el año 2001 se han superado las 150.000 pernoctaciones, con más de 15.000 clientes estables y mas de 10.000 que utilizan las instalaciones termales y recreativas... con un importante expansión de futuro
Se que la sociedad propietaria del Balneario es consciente de la joya histórica que posee, por eso, conocedor de su responsabilidad les pido y ruego que sean capaces de combinar adecuadamente lo antiguo con el progreso, de esa exacta combinación todos ganaremos, y la historia nos juzgará.
Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.
Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

lunes, 30 de junio de 2008

Se celebró la "Embajada de la Conmemoración de la Carta Puebla de Archena"

Cerca de un millar de personas se dieron cita el sábado por la noche para presenciar la celebración del 546 Aniversario de la Carta Puebla de Archena. Los actos consistieron en una Embajada Medieval y posterior desfile de los primeros moros y cristianos de Archena.
Se celebró este último fin de semana de junio, por ser las fechas festivas más cercanas a San Juan Bautista, antiguo patrón de Archena y actual titular de la Parroquia más histórica de la localidad. Se trataba de representar, mediante una Embajada Teatral, la entrega de la Carta Puebla por parte de la Orden de San Juan de Jerusalén, dueña de estas tierras desde la Reconquista Cristiana, a los mudéjares que aún quedaban residiendo en esta localidad (en el año 1462). Con esta Carta Puebla, la Orden de San Juan pretendía fomentar la repoblación, una vez pacificada la zona, por estar muy próxima la conquista de Granada.
Para esta pequeña representación teatral varios grupos de Archena se vistieron de moros festeros, (en concreto participaron las Aljamas de Almohades y Mudéjares de Archena). La representación estuvo dirigida y protagonizada por el profesional archenero de la escena, Ramón Centenero.
El principal acto se realizó a partir de las 19,30 horas del sábado, en la plaza del Ayuntamiento. Antes, los festeros archeneros recogieron en pasacalles al Embajador Moro y Comendador Cristiano en calles San Juan y Ramón y Cajal para trasladarlos hasta la plaza del Ayuntamiento, donde sobre las 20,30 horas, se representó la Embajada de la Entrega del Fuero de Población Archena.

viernes, 20 de junio de 2008

La Pluma de Manuel Enrique Medina Tornero:"La Iglesia de San Juan Bautista"

Texto de Manuel Enrique Medina Tornero, Cronista Oficial de Archena
La iglesia de Archena está situada en un lugar estratégico, antes ocupado por una mezquita, mirando a la vega más fértil del término municipal, a los sotos del comendador, al ramel y al pago del barranco, presidiendo el camino real, las parecicas, el único acceso al pueblo desde Ceutí. En una esquina del pueblo sin construcciones adosadas que le molesten, con su vieja campana -la dona- bendecida en 1734, la que indica el comienzo de la jornada, la que avisa de los riegos, marcando la vida laboral y el reloj de los sin reloj... la que recuerda al hombre sus obligaciones.
Es una iglesia pobre en su fábrica, en su construcción... sencilla en su planta y sin alardes en su interior, que ha soportado todo tipo de avatares y agresiones pero que ha presidido muchos acontecimientos felices... De esta iglesia quiero hablaros.La conversión de los mudéjares de Archena implicó, si no la destrucción, sí al menos la habilitación de la mezquita árabe, en iglesia parroquial. En 1505 mediante una bula, la Santa Sede autorizó que las antiguas mezquitas pudieran convertirse o transformarse en iglesias.Archena, convertida en parroquia, con pila bautismal, dependía de la vicaría de Calasparra. Al frente de la iglesia había un prior bajo la dependencia orgánica del comendador de la Encomienda.La iglesia se edificó hacia la primera mitad de este siglo, en 1547 ya existía, lo conocemos por una de las visitas de apeos realizada por la Orden, en la que se menciona la posesión de: «una iglesia de la advocación del señor san Juan».Sólo sabemos que se trataba de una pequeña "nave" rectangular acabada en un cono, con los techos muy bajos y sustentados en "colañas" que se rompían con frecuencia dejando el tejado al descubierto.La iglesia sólo disponía de siete bancos para asiento de los feligreses y tres escaños para ser ocupados por el comendador o su representante, el alcalde mayor, cuando acudían a las ceremonias.Así debió seguir la iglesia, pequeña y en mal estado puesto que durante el siglo XVII las condiciones arquitectónicas empeoraron ya que en las visitas de los comendadores, al referirse a la iglesia únicamente encontramos quejas del prior, del concejo y de los vecinos, así como recibos de continuas reparaciones.

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA

En el siglo XVIII debido al crecimiento demográfico, la expansión económica, la importancia dada por la Iglesia a las parroquias, y todo esto, unido al estado lamentable y ruinoso que presentaba el templo de Archena, sirve para afianzar la idea de construir una iglesia. Debía ser preocupante el estado de la iglesia cuando la orden hospitalaria decidió acometer la reconstrucción en el mismo solar, incluso aprovechando parte de la estructura ya edificada. Podíamos denominar a la obra proyectada como de expansión de la iglesia primitiva.La dirección de la obra se le encargó al maestro alarife Gregorio de la Rosa, que a partir de este momento también realizaría los trabajos de construcción del Ayuntamiento, el horno y la nueva planta de Los Baños. Las obras dieron comienzo en la primavera de 1770, aunque no disponemos de planos, ni de planteamientos técnicos, sólo conocemos la cantidad de materiales empleados.Los edificios de las dos iglesias, la primitiva y la nueva, se unieron en 1785. Aunque la iglesia se quedó sin acabar dejando pendientes importantes obras de envergadura. Hasta 1819 y tras intensas gestiones del ayuntamiento, no se reanudaron las obras, previa autorización, mediante real orden del rey Fernando Vil a la junta económica de la Orden de San Juan.Efectivamente, las obras se subastaron y la mitad de las mismas se iniciarían en la primavera de 1819, pero apenas transcurrido un año se paralizaron, dejando las capillas cortadas hasta el arranque de los arcos. En 1835 no se habían reanudado las obras pendientes y los oficios religiosos se celebraban en la mitad del crucero, espacio insuficiente y poco capaz, en opinión del clero y Ayuntamiento, para albergar a los feligreses que concurrían.Las obras inacabadas se fueron realizando muy lentamente a lo largo de este siglo y parte del XX, gracias a los generosa aportación de los vecinos, y de manera especial de algunos hacendados ricos del pueblo, como los Vizcondes de Rías, en cuyo agradecimiento se les otorgó el título de "Bienhechores del Templo" así lo testimonia la lápida colocada en una de las paredes de la iglesia. Es de interés leer la descripción que hace de la iglesia J. A. Melgares, quizá el único que hasta ahora haya abordado un estudio pormenorizado.Por fin en 1889 se terminaron dos capillas y en 1890 fue preciso renovar casi todo el tejado. En 1897 se reconstruyó la sacristía y se edificó un cuarto trastero.En la actualidad podemos comprobar cómo la torre gemela de la derecha nunca se terminó, dando a la iglesia un aspecto inacabado.Durante los primeros años del siglo XX no se realizaron más obras, salvo para estropearla. Se hicieron revoques de las paredes exteriores, que hoy se pueden contemplar tras las obras de restauración recientemente realizadas.La inadecuada utilización durante la guerra civil supuso daños materiales en el interior así como la desaparición y/o destrucción de imágenes y el retablo del altar mayor, aunque otros posteriormente también eliminarían elementos ornamentales de gran valor para la adaptación de la iglesia a las nuevas formas de culto emanadas del Concilio Vaticano II. Una-de las más significativas fue la del púlpito. Los revoques interiores han vuelto a taparse con otra capa de pintura... Y la pintura que presidía el altar mayor, con la escena del bautismo de San Juan Bautista pintado por Enrique Salas también ha desaparecido.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

miércoles, 11 de junio de 2008

La Pluma de Manuel Enrique Medina Tornero:"El Río Segura"

Texto de Manuel Enrique Medina Tornero, Cronista Oficial de Archena.
La vida del hombre de Archena se confunde con la historia del agua sobre una tierra sedienta. Tanto desde la utilización de técnicas de regadío como de instrumentos para el mismo, así como la generación de estructuras sociales y organizativas, el hombre de Archena ha vivido todo lo relacionado con el agua de forma intensa, dramática y fatalista.
En bastantes ocasiones hemos escrito que si hay alguna característica que pueda definir la razón de ser de Archena, ésta es, sin duda, la del agua. Creado este pueblo a orillas del río Segura, en cuyas fértiles tierras y montañas los íberos primero y, más tarde romanos y árabes, dejaron constancia de su presencia. Sin embargo, ha sido la mano del hombre la que ha conseguido que el agua sea una fuente de riqueza para este laborioso pueblo de artesanos del riego. La mayor muestra de la capacidad de administración y uso del agua en estas sedientas tierras fue la construcción de acequias y la utilización de artefactos para el riego.
El huertano archenero (romano, árabe o cristiano, medieval o moderno) fue saneando, con el tiempo, un valle otrora malsano, pantanoso y encharcado; construyó azudes, estacadas, presas y acequias; se impuso unos derechos y unos deberes y luchó siempre, y sigue luchando, contra factores adversos que, frecuentemente lo sumen en la rutina y otras veces goza de los frutos de unas tierras que podemos calificar como "paraíso en la tierra".
Durante siglos, la principal ocupación de los vecinos de Archena fue la agricultura; en sus tareas se empleaban casi la totalidad de los habitantes. Sabemos por la carta de población que las labores agrícolas eran también la principal misión encargada por la Orden a los mudéjares de Archena, dedicándole numerosos apartados. Estos mudéjares mantenían y conservaban con esmero, y no sin arduos esfuerzos, el aprovechamiento del agua del río a través de la construcción de acequias para el riego de las zonas más altas. De ahí que una de las características importantes de estos pueblos vecinos tanto del Valle de Ricote como de la vega del Segura, sea el uso compartido -a pesar de los problemas- del agua para riego. Archena dependía del azud de Villanueva, Molina del azud de Archena, así como Alguazas, Ceutí, Lorquí y las Torres de Cotillas del azud de Archena.
En Archena las acequias son las arterias por donde circula el agua que va a permitir que la vida llegue a donde el río por sí mismo no puede. La cultura del agua en Archena es algo digno de un estudio más pormenorizado, pero es importante decir que forma parte de la vida de los archeneros como tantos otros pueblos de nuestra geografía regional, de la acequia las hileras, los brazales, los portillos casi con nombres propios, las tandas de riego, hasta un largo etcétera.
La acequia más importante de Archena es la Acequio principal o acequia mayor que nace en el azud de Villanueva y de la que ya encontramos referencias en el siglo XIII.
Esta acequia atraviesa el pueblo y ha sido durante muchos años referente económico (según llevase agua o no), social (en la acequia se lavaba, de la acequia se tomaba el agua para el uso doméstico), lúdico (en la acequia se bañaban en verano) y para otros usos como abrevadero de los animales y celebraciones.
La acequia principal también ha dado lugar a una de las construcciones hidráulicas de más importancia en el pueblo, la realizada entre los años 1628-1634, para el cambio de lugar, y del curso de la acequia, construyendo lo que se conoce como "las minas" que conduce el agua desde el paraje de La Morra hasta La Cerca en la misma ribera del río, aproximadamente 1.800 metros bajo tierra.
Otra de las acequias que construyen la historia de Archena es Lo Caravija que tenía como misión regar las tierras altas de la margen izquierda del río Segura y las incipientes tierras de La Algaida. En esta acequia también se hizo una importante obra de ingeniería hidráulica para sortear la hoy conocida como Rambla del Arco, que en realidad debe su nombre, precisamente, a los arcos de piedra que se construyeron para salvar el desnivel y las avenidas de la rambla y poder regar las tierras de trigo que la Orden tenía en esta zona.
La Acequia de Alguazas que nace en el azud de Archena servía para regar las tierras de Alguazas, Ceutí y Las Torres de Cotillas, Su origen documentado se aproxima como mínimo al siglo XIII.
Importante fueron también las excavaciones de las "minas" de La Algaida para dotar de agua a la acequia mayor de Molina (La Subirana), obra de gran ingenio y espectacularidad que lleva la impronta del arquitecto Melchor de Luzón en 1651.

NORIAS Y ACEÑAS
A mediados del siglo XIX existían en Archena 7 norias, 3 aceñas y varios artefactos de jarros y cajones para elevar el agua. En la actualidad apenas las norias son vestigios históricos que deben conservarse como así se está haciendo. Son un patrimonio que nos legaron nuestros padres y se debe hacer un gran esfuerzo por recuperar la memoria.
Quisiera traeros los versos de nuestro poeta Vicente Medina "los oasis de Murcia":

Ya sé que mi tierra
tiene pobre la traza...
Mi tierra morisca es pobre
donde no hay agua
Mi tierra es tierra de moros,
mi tierra es tierra africana...
mi tierra tiene el oasis
donde hay agua
...
Hay que tener de mi tierra
el alma
"pa" apreciar en lo que vale
el agua
... Porque es la ilusión, la vida
y la esperanza,
para el hombre de mi tierra,
el agua

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.
Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

jueves, 5 de junio de 2008

El Rincón de Pachi: Lo que aún no sabemos "Historia de Archena"

Texto gentileza de Pachi Amorós, Archivera Municipal del Ayuntamiento de Archena.
A partir de que, en 1990, Manolo Medina publicara su "Historia de Archena", se ha avanzado de forma notable en el conocimiento de la misma. Son numerosas las aproximaciones, algunas realizadas desde el mismo Archivo, junto a estudios mas serios como los recogidos en los cuatro Congresos del Valle de Ricote; también monografías y artículos ajenos a nuestra zona geográfica, han aportado valiosas informaciones.
Vamos a mencionar algunas de ellas. La presencia romana en los Baños estaba plenamente documentada por restos como la célebre lápida de los Duumviros, pero recientes excavaciones nos han confirmado su gran importancia, y la calidad de los materiales empleados en las instalaciones del complejo termal. El edificio principal era un templo-balneario, algo lógico en una cultura que concebía la curación como un regalo de la divinidad.[1]. Ahora conocemos la fecha (15 de junio de 1244) en que el Infante don Alfonso donó la Villa a la Orden Hospitalaria.[2] Sabemos que el auténtico castillo, las ruinas situadas mas arriba del hospital militar, no se encuentran en su lamentable estado tan solo por la desidia de los archeneros, sino porque fue expresamente mandado destruir por el príncipe don Enrique a mediados del siglo XV, en el marco de la guerra civil castellana.
Por las Visitas de la Orden de San Juan conocemos mas sobre la población de la Villa, en lenta progresión desde los escasos setenta habitantes de la aljama cuando se firmó la Carta de Población (1462), hasta alcanzar los 120 vecinos o cabezas de familia de 1761, que representan unos quinientos habitantes. No es extraño que fuera ese el momento en que se construyó la actual Parroquia y la Casa Grande paso a ser Casa-Habitación. En medio del período hay que mencionar la expulsión de los moriscos en 1614, que implicó la pérdida de algo menos de la mitad la población. También hemos conocido que, en la época dorada del termalismo, finales del siglo XIX y principios del XX, cuando ya los Baños habían pasado a manos privadas (Vizconde de Rías) y se habían acometido obras emblemáticas como el hotel Termas, el Casino o la ermita, el de Archena era, con mucho el establecimiento termal mas visitado de España[3].

Aunque pueda sorprender las preocupaciones de nuestra sociedad, los temas que ocupan espacios en prensa, también se reflejan a veces, en las consultas de los investigadores que se acercan al Archivo. En los dos últimos meses hemos tenido que revisar los documentos sobre los sistemas de riego y problemas en la gestión y uso del agua del río en dos ocasiones: una para un investigador que ya ha editado un estudio financiado por la Unión Europea sobre la regulación de los regadíos en la huerta de Murcia[4] y que ahora quiere hacer lo mismo con otras zonas de la cuenca. La otra, para reproducir documentos de nuestro archivo que se presentarán en el Pabellón de Murcia y Valencia en la Expo de Zaragoza, que tiene por objeto enseñar los usos jurídicos que tradicionalmente han regido en estas zonas, de excelentes producciones agrícolas, pero siempre deficitarias en recursos hídricos. El problema del agua nos está poniendo de moda, y, aunque no es un tema municipal puesto que el Heredamiento siempre ha sido una asociación privada de regantes, en el Archivo queda constancia de solicitudes de talas de árboles para construcción de ceñas y de pleitos por conflictos derivados de su gestión. Estamos también a la espera de la publicación de dos estudios para los que en mayor o menor medida se ha acudido a las fuentes documentales del Archivo uno sobre la historia del hospital militar y el otro sobre la Archena del período de la República y Guerra Civil
Pero es evidente que nos queda mucho por saber, que tenemos enormes lagunas como la historia de la Archena islámica. Por señalar algunas: las diferentes producciones que ha habido en la agricultura archenera y su evolución; por ejemplo, sabemos que los cítricos se introdujeron en la Región por el Valle de Ricote, ¿cómo fue su llegada?. En el Archivo hay algunos expedientes judiciales que aluden a los daños causados en los cultivos por el ganado (vacas), un conflicto que básicamente nos resulta conocido por las películas del oeste, ¿de verdad tuvo tan poca importancia la ganadería en Archena?. Cuando se produjeron las desamortizaciones en el siglo XIX y se vendieron los bienes comunales de los pueblos, ¿quiénes compraron los montes o cerros (que en Archena y las Villas del Valle pertenecían por mitad a la Orden Militar y al común de los vecinos) como propiedad privada?. Queda por investigar la evolución del sistema señorial, las elecciones locales como reflejo de las luchas por el poder local,... siempre cabe aproximarse a la historia familiar por los padrones, a las costumbres y vida cotidiana que se cuela con frecuencia en los expedientes judiciales...En definitiva, falta mucho por descubrir sobre la historia de Archena y el Archivo Municipal estará siempre dispuesto a colaborar, poniendo sus documentos al servicio de todos.
[1] MATILLA SÉIQUER, Gonzalo: "El balneario romano de Archena". 4º Congreso Internacional del Valle de Ricote. Ricote, 2007 Págs. 211-229
[2] AYALA MARTÍNEZ, Carlos de (1995). Libro de Privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (s.s. XI-XV), Madrid. Págs. 500-501.
[3] LISÓN HERNÁNDEZ, Luis y LILLO CARPIO, Martín : "Los aprovechamientos termales en Archena". Murcia, 2003. Pág. 385
[4] RODRÍGUEZ GONZÁLVEZ, Francisco Jorge: "Las reglas del Agua". Instituto Euromediterráneo del Agua. Murcia, 2007