Fuente: La VerdadLa investigación judicial constata el irregular funcionamiento del Ayuntamiento de Ceutí durante años: cantidades millonarias pasaban de empresarios al Consistorio y viceversa sin control administrativo alguno, y hay dudas sobre el destino final del dinero
Lo que sigue, por surrealista que pueda parecer, ocurría en el Ayuntamiento de Ceutí en época de Manuel Hurtado. Era la particular forma de administrar la cosa pública por parte de un alcalde que, supuestamente, actuaba sin sujección alguna a las normas más básicas de control y fiscalización que rigen la administración pública. Las declaraciones contenidas en unas diligencias judiciales que se instruyen en Molina de Segura, por presuntas irregularidades en la adquisición de obras de arte, permiten reconstruir situaciones como la siguiente:
- Manuel Hurtado: ¿Jesús? ¿Qué tal? ¿Cómo va todo? Oye, que te llamaba por si tienes a mano 123.000 euros y nos los puedes dejar. Como todavía te queda bastante que pagar de la parcela municipal que compraste, pues he pensado que nos lo podías adelantar...
- Jesús Abenza: Hombre, en este momento sí os podría dejar ese dinero. Pero con una condición: que a ver si me lo podéis devolver en uno o dos meses.
- M.H.: Nada, hombre, eso está hecho. Tú luego me presentas una factura, como que me has vendido unas obras de arte, y te devolvemos los 123.000 euros. En realidad, es como si hubiera sido así, porque yo este dinero te lo estoy pidiendo para comprar cuadros...
- J.A.: Venga, de acuerdo. No hay problema. Te llevo el dinero en un par de días a tu despacho. Pero te voy a pedir un favor: cuando me lo devolváis, lo ingresáis en una cuenta que tengo abierta en Uruguay a nombre de la empresa Britway Internacional S.A.. Yo os mandaré la factura con ese membrete, ¿ok?
- M.H.: De acuerdo. Un abrazo.
No es ciencia ficción. La escena se produjo en el año 2005 y la relató uno de los dos protagonistas, el empresario Jesús Abenza, en la declaración que, como imputado, prestó el pasado 28 de septiembre en el Juzgado de Instrucción número 6 de Molina de Segura. El titular de este juzgado trata de esclarecer por qué fueron ingresados por el Ayuntamiento los citados 123.000 euros en la cuenta de una sociedad privada en Uruguay y si ello se debió a una compra real de obras de arte o, al contrario, fue una mera simulación que habría servido para que alguien se enriqueciera con dinero público.
Demasiadas sombras
Las sombras sobre esta operación comienzan a surgir cuando tanto la interventora como el tesorero municipales hacen constar en un informe, firmado el 5 de junio del año pasado, que no sólo en dicha factura de Britway Internacional S.A. no se relacionan las obras de arte por las que el Consistorio pagó más de 20 millones de pesetas, sino que además «consultado el listado de bienes pictóricos y escultóricos existentes en el museo Ceutimagina no aparece ninguna referencia a dichas esculturas». Y añaden que «no nos consta actualmente a qué obra escultórica se refiere dicha factura, ni que estén catalogadas (las obras de arte) por la responsable de dicha tarea en Ceutimagina».
Las únicas referencias oficiales de esas supuestas esculturas quedan reducidas así a la factura de Britway International S.A. y al recibo de pago de 123.000 euros. Del resto, nada de nada, pues -según reseña el PP en una querella contra el ex alcalde y actual senador socialista Manuel Hurtado- tampoco existe el obligado procedimiento de contratación administrativa, ni hay constancia de que se formulara pliego de cláusulas administrativas particulares, ni que fuera aprobado por el órgano de contratación pertinente, ni que existiera un valor acreditado de las esculturas por informe pericial previo...
La declaración prestada ahora por Jesús Abenza, el supuesto vendedor de las obras de arte, no deja en situación cómoda a Hurtado. Al contrario. Como ya se ha señalado, el empresario explica que el alcalde lo llamó para pedirle 123.000 euros, que le entregó «en mano en su despacho».
Abenza explica que el munícipe le comentó que el dinero era para comprar obras de arte, aunque aclara que «yo nunca llegué a ver esas obras de arte ni sé si las compró o no».
Después se limitó a librar una factura ficticia al Ayuntamiento, con el genérico concepto de «venta de varias esculturas», y recuperó los 123.000 euros vía Uruguay.
¿Una operación simulada?
La declaración de este empresario, unida al hecho de que en el Consistorio no parece haber constancia de la existencia de tales esculturas, refuerza las sospechas de que pudiera tratarse de una operación simulada, según fuentes conocedoras del proceso.
En la mejor de las hipótesis, Hurtado habría utilizado los 123.000 euros para, realmente, adquirir obras de arte para el municipio, aunque eso sí, sin respetar supuestamente ninguno de los procedimientos y controles que la legislación fija para la administración pública.
En el peor de los casos, las obras -que de momento no aparecen por sitio alguno- no habrían sido adquiridas y se desconocería dónde fue a parar ese dinero, que luego el Consistorio restituyó al empresario, sacándolo de las arcas públicas, a cambio de una factura inventada.
No es ésta, sin embargo, la única operación de aparente compra de obras de arte que ofrece sospechas de irregularidades. Hubo alguna más, como la siguiente.
Una parcela municipal
En su declaración ante el juez, Abenza explica las circunstancias en que adquirió una parcela municipal. Esta operación, que está en el origen de todo, se cerró en el 2004 con la compra a la empresa pública Promociones de Ceutí. Por el solar, de 3.162,65 metros cuadrados, el promotor se comprometió a pagar algo más de 1,1 millones de euros.
A la firma del contrato, Abenza abonó 541.000 euros, por lo que le restaban por pagar otros 561.000 euros. De esa cantidad, sin embargo, le fueron descontados dos años después otros 266.000 euros, ya que presuntamente había entregado una gran cantidad de obras de arte al Ayuntamiento, valoradas en esa cantidad de dinero.
Las sospechas sobre esa entrega de obras surgieron también cuando se comprobó que la lista de cuadros supuestamente entregados por el promotor coincidía, en algún caso, con obras que ya eran propiedad del municipio desde tiempo antes. Así ocurre con el cuadro Homenaje a Velazquez, de Ramón Gaya, que aparece en la relación de obras donada por Abenza y que, sin embargo, ya estaba en poder del Consistoriodes desde que el 24 de enero del 2005 fue comprado a la galería de arte mejicana Galería de Arte Moreno S.A..
Muchas más sombras
La declaración judicial del empresario ha aportado bastante luz sobre este asunto. Así, admite que él nunca entregó cuadro alguno al Ayuntamiento y que, como en la ocasión anterior, se limitó a aportar los 266.000 euros en metálico: 96.000 euros a Manuel Hurtado y 170.000 euros a un anticuario, Jesús Juárez, con el supuesto fin de que fueran éstos quienes compraran las obras para el municipio de Ceutí.
Pero ni se le entregó un recibo por el dinero entregado, ni llegó a ver los cuadros, ni sabe siquiera si llegaron a ser comprados. «Me dijeron que iban a comprar cuadros, pero no sé cuáles serían. Actuaba así a instancias del señor Hurtado, que me solicitaba el dinero para comprar obras de arte y luego el dinero lo descontaba del precio de la parcela. (...) Cuando firmé el contrato no sabía si la relación de obras de arte que se mencionaba existía o no».
Más sombras, las arrojadas por esta declaración, sobre la actuación del ex alcalde socialista y sobre el destino final del dinero, toda vez que existen muchas dudas de que esas cantidades entregadas en metálico por Abenza se destinaran realmente a comprar cuadros.
¿Por qué existen esas dudas? Veamos. El anticuario Jesús Juárez sostiene que los 170.000 euros que le entregó el empresario los utilizó para adquirir un centenar de obras, en su mayor parte lienzos del pintor Antonio Ballester Les Ventes, en una galería de Madrid. Curiosamente, fue el propio Juárez, quien hizo la valoración de las obras.
Este testimonio choca con el prestado por el artista, quien afirma que todas esas obras las vendió él mismo, personalmente, al Ayuntamiento. Y que fue Hurtado quien le abonó, en metálico, los 42.000 euros que pactaron por el lote. Sólo 42.000 euros. No 170.000, ni 96.000.
Se esfuma una escultura con forma de coche de carreras
La escultura se titula Messala. Reproducción 1:1 de coche de carreras, está construida en madera, poliéster, aluminio, acero y esmaltes. Es obra del artista murciano Antonio Ballester Les Ventes y fue entregada por éste al Ayuntamiento de Ceutí. Sin embargo, está incluida en la lista de obras que supuestamente aportó el empresario Jesús Abenza como parte del pago de un solar municipal que había adquirido. Y ahora, por si faltaba algo, nadie parece saber dónde está. La secretaria del Ayuntamiento de Ceutí, que ha recorrido todas las dependencias y almacenes municipales junto con un policía local, afirma que la espectacular obra de arte no aparece por sitio alguno.
El senador tiene otra causa abierta en el Supremo
Si el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Molina de Segura encuentra indicios de que el ex alcalde de Ceutí, Manuel Hurtado, ha podido incurrir en algún delito, deberá abstenerse de continuar con al investigación y remitir las diligencias al Tribunal Supremo. Ello se debe a que Hurtado es actualmente senador, por el PSOE, y eso hace que tenga condición de aforado y sólo pueda ser encausado por el Alto Tribunal. Los presuntos delitos que podrían haberse cometido en el asunto que se está investigando van, según la querella presentada por el PP, desde la prevaricación y la malversación de caudales públicos hasta el contrabando de obras de arte, pasando por la falsedad en documento público.
En la actualidad, el Tribunal Supremo ya tiene en su poder otra causa contra Manuel Hurtado por los supuestos delitos de prevaricación, falsedad documental y contra la Hacienda Pública. Y ello en relación con la construcción del complejo polideportivo de Ceutí. En este asunto se da la circunstancia asombrosa de que el contrato de construcción entre una empresa y el Ayuntamiento se firmó el 1 de abril del 2004, pese a que para ese momento las instalaciones ya llevaban cuatro meses inauguradas. Se abrieron al público el 10 de diciembre del 2003. Es decir, se construyó la obra antes de que se hubiera incluso adjudicado.
Si el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Molina de Segura encuentra indicios de que el ex alcalde de Ceutí, Manuel Hurtado, ha podido incurrir en algún delito, deberá abstenerse de continuar con al investigación y remitir las diligencias al Tribunal Supremo. Ello se debe a que Hurtado es actualmente senador, por el PSOE, y eso hace que tenga condición de aforado y sólo pueda ser encausado por el Alto Tribunal. Los presuntos delitos que podrían haberse cometido en el asunto que se está investigando van, según la querella presentada por el PP, desde la prevaricación y la malversación de caudales públicos hasta el contrabando de obras de arte, pasando por la falsedad en documento público.
En la actualidad, el Tribunal Supremo ya tiene en su poder otra causa contra Manuel Hurtado por los supuestos delitos de prevaricación, falsedad documental y contra la Hacienda Pública. Y ello en relación con la construcción del complejo polideportivo de Ceutí. En este asunto se da la circunstancia asombrosa de que el contrato de construcción entre una empresa y el Ayuntamiento se firmó el 1 de abril del 2004, pese a que para ese momento las instalaciones ya llevaban cuatro meses inauguradas. Se abrieron al público el 10 de diciembre del 2003. Es decir, se construyó la obra antes de que se hubiera incluso adjudicado.
Ballester: "Esos cuadros los vendí yo y me los pagó Hurtado"
El artista murciano Antonio Ballester Les Ventes tuvo que acudir al juzgado de Molina de Segura el pasado 15 de septiembre. Lo hizo como testigo, pues contra él no hay cargo ni sospecha alguna. El juez sólo buscaba que aportase alguna luz sobre la forma en que fue adquirida una amplia muestra de su obra por el Ayuntamiento de Ceutí. Sus declaraciones acabaron aportando mucha luz.
Para empezar, Ballester rechazó la versión del anticuario Jesús Juárez, que dijo haber adquirido un centenar de cuadros suyos en una galería de arte de Madrid, por lo que habría pagado 170.000 euros. «Todas esas obras las vendí yo (al Ayuntamiento) y me las pagó el alcalde Hurtado, con siete millones de pesetas (42.000 euros) en metálico. El dinero me lo entregó en el propio Ayuntamiento y no había nadie delante», explicó al juez.
Su testimonio deja también en evidencia al alcalde Hurtado, al intermediario de éste, Jesús Juárez, y hace surgir nuevas sospechas sobre el destino final de los 266.000 euros que el empresario Jesús Abenza afirma haber entregado en metálico a Hurtado y a Juárez y que debía haberse destinado a comprar cuadros y esculturas.
Ballestar también explicó al juez instructor la forma en que entregaba las obras en el Ayuntamiento. «Llegaba con la furgoneta, descargaba y después presentaba la factura. En esa factura sólo se mencionaba que la obra hacía referencia al contrato de creación artística. (...) La mercancía la entregaba personalmente sin que me dieran ningún documento de recepción».
Por último, señala que no conoce al empresario Jesús Abenza y que no sabe si el anticuario Jesús Juárez ha podido intervenir alguna vez como intermediario ante una galería para adquirir cuadros suyos
Para empezar, Ballester rechazó la versión del anticuario Jesús Juárez, que dijo haber adquirido un centenar de cuadros suyos en una galería de arte de Madrid, por lo que habría pagado 170.000 euros. «Todas esas obras las vendí yo (al Ayuntamiento) y me las pagó el alcalde Hurtado, con siete millones de pesetas (42.000 euros) en metálico. El dinero me lo entregó en el propio Ayuntamiento y no había nadie delante», explicó al juez.
Su testimonio deja también en evidencia al alcalde Hurtado, al intermediario de éste, Jesús Juárez, y hace surgir nuevas sospechas sobre el destino final de los 266.000 euros que el empresario Jesús Abenza afirma haber entregado en metálico a Hurtado y a Juárez y que debía haberse destinado a comprar cuadros y esculturas.
Ballestar también explicó al juez instructor la forma en que entregaba las obras en el Ayuntamiento. «Llegaba con la furgoneta, descargaba y después presentaba la factura. En esa factura sólo se mencionaba que la obra hacía referencia al contrato de creación artística. (...) La mercancía la entregaba personalmente sin que me dieran ningún documento de recepción».
Por último, señala que no conoce al empresario Jesús Abenza y que no sabe si el anticuario Jesús Juárez ha podido intervenir alguna vez como intermediario ante una galería para adquirir cuadros suyos
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