Varios trabajadores pagan el viaje a uno de los organizadores antes de subir al autobús, el pasado martes. / FOTO CEDIDA POR LAS FAMILIAS DE LOS AFECTADOSFuente: La Verdad
54 trabajadores de Molina, Murcia y Las Torres de Cotillas han gastado entre 300 y 400 euros en una viaje a Rumanía con la promesa de un trabajo que no han encontrado
La oferta era tentadora: un trabajo en la construcción de una autovía en Rumanía por 3.000 euros al mes con alojamiento pagado. 54 murcianos agobiados por el desempleo y la crisis decidieron embarcarse en este viaje al paraíso que ha terminado en fiasco y, según denuncian los afectados, «en una estafa en toda regla». Los trabajadores partieron el martes de la Estación de Autobuses de Murcia el martes por la noche, rumbo a la ciudad rumana de Brasov. Habían pagado «entre 300 y 400 euros» a un grupo de intermediarios murcianos que supuestamente habían cerrado los contratos con las empresas rumanas.
Atravesaron Francia, Alemania, Austria, Hungría, y cientos de kilómetros después, en la madrugada del jueves, llegaron a su destino. Se fueron a dormir cansados, pero confiados en que a la mañana siguiente comenzaba su suerte. No fue así. Cuando despertaron, los supuestos empresarios rumanos que los habían contratado no aparecieron por ningún lado. Solo encontraron nieve y un frío de perros. El sueño había terminado.
A Chelo Fernández le dio un vuelco el corazón cuando sonó el teléfono de su casa de Molina de Segura y escuchó al otro lado a su pareja y a sus hijos Ramsés y Óscar, fontaneros de profesión, que le llamaban desde Brasov. Los tres se habían gastado ya una fortuna en el viaje, y necesitaban más dinero para poder volver. «No sé cómo vamos a salir de ésta; hemos perdido los ahorros de toda la familia». Sus hijos y su pareja regresan ya a Murcia en autobús, junto con el resto de trabajadores murcianos, gracias a las gestiones de la Embajada de España en Rumanía.
Llegarán esta tarde, y sus familiares cuentan ya las horas para poder abrazarles. También esperan poder pedir cuentas a los organizadores del viaje, los intermediarios murcianos que habrían contactado con las empresas rumanas para cerrar los contratos. «Ellos dicen que también han sido engañados, pero yo no me fío; quiero que me devuelvan el dinero», advierte Chelo.
La oferta era tentadora: un trabajo en la construcción de una autovía en Rumanía por 3.000 euros al mes con alojamiento pagado. 54 murcianos agobiados por el desempleo y la crisis decidieron embarcarse en este viaje al paraíso que ha terminado en fiasco y, según denuncian los afectados, «en una estafa en toda regla». Los trabajadores partieron el martes de la Estación de Autobuses de Murcia el martes por la noche, rumbo a la ciudad rumana de Brasov. Habían pagado «entre 300 y 400 euros» a un grupo de intermediarios murcianos que supuestamente habían cerrado los contratos con las empresas rumanas.
Atravesaron Francia, Alemania, Austria, Hungría, y cientos de kilómetros después, en la madrugada del jueves, llegaron a su destino. Se fueron a dormir cansados, pero confiados en que a la mañana siguiente comenzaba su suerte. No fue así. Cuando despertaron, los supuestos empresarios rumanos que los habían contratado no aparecieron por ningún lado. Solo encontraron nieve y un frío de perros. El sueño había terminado.
A Chelo Fernández le dio un vuelco el corazón cuando sonó el teléfono de su casa de Molina de Segura y escuchó al otro lado a su pareja y a sus hijos Ramsés y Óscar, fontaneros de profesión, que le llamaban desde Brasov. Los tres se habían gastado ya una fortuna en el viaje, y necesitaban más dinero para poder volver. «No sé cómo vamos a salir de ésta; hemos perdido los ahorros de toda la familia». Sus hijos y su pareja regresan ya a Murcia en autobús, junto con el resto de trabajadores murcianos, gracias a las gestiones de la Embajada de España en Rumanía.
Llegarán esta tarde, y sus familiares cuentan ya las horas para poder abrazarles. También esperan poder pedir cuentas a los organizadores del viaje, los intermediarios murcianos que habrían contactado con las empresas rumanas para cerrar los contratos. «Ellos dicen que también han sido engañados, pero yo no me fío; quiero que me devuelvan el dinero», advierte Chelo.
Los intermediarios
Los trabajadores negociaron la oferta en una oficina situada cerca de Ronda Sur y regentada por Alfonso Pérez, según explican los propios afectados. Pérez reconoce que le encargaron la gestión del viaje, pero nada más. «Quien habló con las empresas rumanas y lo organizó todo fue Francisco González». Este periódico intentó ponerse en contacto ayer con este supuesto intermediario, pero sin éxito. Alfonso Pérez defiende que han actuado de forma legal. «Nosotros también hemos sido engañados por las empresas rumanas. Cerraron un acuerdo y no lo han cumplido».
Los problemas vienen de lejos. De hecho, el viaje estaba previsto para hace algún tiempo, pero se fue retrasando y Alfonso y Francisco fueron denunciados. «Estuvimos día y medio retenidos, pero salimos sin cargos».
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